Arteriosclerosis

¿Qué es?

La arteriosclerosis es un trastorno vascular por el que dentro de las arterias se depositan sustancias como grasa, colesterol, calcio y otras, formando lo que se llama una placa de ateroma. Esta placa produce alteraciones de las paredes de las arterias y también una obstrucción parcial o total al flujo de sangre.

Las arterias son los vasos sanguíneos que llevan la sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia el resto del organismo, incluido el propio músculo cardíaco.

El término arteriosclerosis proviene del griego y significa endurecimiento de las arterias.

También se conoce como aterosclerosis o ateroesclerosis.

Causas

La causa de la asteriosclerosis no se conoce de forma definitiva. Sí se conoce con detalle el modo en que se genera la formación de las placas de ateroma en las paredes de las arterias en cualquier parte del cuerpo. Una placa de ateroma está formada por grasa, colesterol, calcio y otras sustancias presentes en la sangre. Tiene una consistencia pegajosa. Esta placa se inicia a partir de una alteración o daño en el revestimiento interior de la pared arterial (endotelio), que produce la liberación de sustancias que atraen a las células defensivas (leucocitos, concretamente a los monocitos), iniciándose un proceso de inflamación local. A partir de esta alteración inicial se van adheriendo partículas de grasa, sobre todo, las lipoproteínas de baja densidad (LDL), más conocidas como ‘colesterol malo’. Esta grasa, que se acumula en la pared de la arteria, forma el núcleo de la placa de ateroma sobre el que se van añadiendo otras sustancias como colágeno, calcio, etc. Con el tiempo la placa de ateroma puede ir remodelándose, creciendo y llegar a obstruir o estrechar el interior de la arteria. Existe una serie de factores de riesgo que implican mayor probabilidad de sufrir la enfermedad: - Edad - Antecedentes familiares - Falta de actividad física - Alimentación no equilibrada con consumo abundante de grasas - Tabaquismo

Arteriosclerosis: Síntomas

La arteriosclerosis, en general, no presenta síntomas hasta que no ocurre una obstrucción o estrechamiento del calibre de las arterias, que afecta al flujo de sangre en su interior. En la mayoría de personas la arteriosclerosis pasa desapercibida hasta que tiene lugar una enfermedad arterial grave. Por ejemplo: cuando la arteriosclerosis afecta a las arterias coronarias que llevan la sangre al músculo del corazón, puede suceder una angina de pecho o infarto de miocardio; si se afectan las arterias carótidas o sus ramas que llevan sangre al cerebro, puede tener lugar un ictus o accidente vascular cerebral; si el trastorno ocurre en las arterias de los brazos o piernas, da lugar a la enfermedad arterial periférica con un dolor en los músculos de las extremidades conocido como claudicación; cuando son las arterias renales las afectadas se produce enfermedad renal crónica e insuficiencia renal.

Arteriosclerosis: Diagnóstico

El diagnóstico de la arteriosclerosis se realiza en base a los antecedentes de la persona, su historia clínica y exploración física, así como las pruebas complementarias que demuestren la alteración. Diferentes especialidades médicas pueden estar implicadas según el territorio vascular en el que se produzcan los síntomas o enfermedades derivadas de la arteriosclerosis. Por ejemplo: cardiología, neurología o nefrología. Las pruebas complementarias pueden incluir: - Análisis de sangre, para definir niveles de ciertos tipos de grasa, colesterol o azúcar en sangre. - Electrocardiograma, radiografía de tórax, ecocardiograía, prueba de esfuerzo para valorar signos de daño en la función del corazón. - Índice tobillo-brazo, para comparar la presión arterial en las extremidades y valorar la posibilidad de sufrir enfermedad arterial periférica. - Tomograía axial computarizada (TAC), resonancia magnética, o tomografía por emisión de positrones (PET) de la región del cuerpo que se sospeche que está afectada: tórax, abdomen, extremidades, sistema nervioso central... - Angiografía, para estudiar los vasos sanguíneos mediante un contraste intravenoso

Arteriosclerosis: Tratamiento

El tratamiento de la arteriosclerosis de forma prioritaria es el que incide sobre los hábitos y el estilo de vida. Los cambios a hábitos saludables implican la reducción de los factores de riesgo cardiovascular y, por lo tanto, las probabilidades de que surjan complicaciones. También se pueden precisar ciertos medicamentos o, en ocasiones, procedimientos como la angioplastia y colocación de ‘stent’ en una arteria; los dos a través de un cateterismo. - Angioplastia: consiste en volver a abrir el flujo de sangre en el interior de una arteria que se había obstruido o estrechado por la presencia de una placa de ateroma.   - Colocación de un ‘stent’ (una malla metálica cilíndrica): mantiene abiertas las paredes de la arteria.

Arteriosclerosis: Prevención

La prevención de la arteriosclerosis es fundamental para también prevenir las enfermedades que se derivan de este trastorno. Principalmente, la forma de prevenirla es modificando los hábitos de estilo de vida que supongan un factor de riesgo cardiovascular. Por ejemplo: - Abandonar el tabaco - Seguir una alimentación saludable evitando las grasas saturadas, azúcares etc. - Practicar de forma regular y moderada alguna actividad física.
¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR