Amebiasis

¿Qué es?

La amebiasis es la enfermedad intestinal producida por la infección por el parásito Entamoeba histolytica.

La Entamoeba histolytica es un parásito de tipo protozoo que puede vivir en condiciones con carencia de oxígeno (anaerobio). Tiene forma de ameba, puede contaminar el intestino de seres humanos y animales de la familia de los cánidos (perros, lobos, zorros, coyotes, chacales…)

Es una infección que está presente en todo el mundo, aunque es más frecuente en zonas donde existen condiciones de hacinamiento e higiene deficiente, sobre todo, en áreas tropicales

Causas

La causa de la amebiasis es la infección por el parásito Entamoeba histiolytica. Este parásito puede vivir en el intestino grueso o colon sin ocasionar ninguna enfermedad, pero en algunos casos, provoca una inflamación e invasión parasitaria de la pared del colon y produce un cuadro de colitis, disentería aguda o diarrea crónica. La infección puede diseminarse al hígado, pulmones, cerebro u otros órganos a través de la sangre. El parásito Entamoeba histiolytica se disemina a través de agua o alimentos contaminados con heces. También puede diseminarse de una persona a otra, por contacto con la boca o la zona del ano y el recto de una persona infectada.  Existen ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de adquirir una infección por amebiasis:
  • Alcoholismo.
  • Desnutrición.
  • Padecer un cáncer.
  • Edad en los extremos de la vida: bebés y niños pequeños o ancianos.
  • Embarazo.
  • Viaje reciente a una región tropical.
  • Uso de fármacos corticoesteroides (que son medicamentos que para inhibir el sistema inmunitario).

Amebiasis: Síntomas

Los síntomas de una amebiasis pueden pasar desapercibidos (asintomáticos) en la mayoría de los casos. Cuando sí aparecen los síntomas de amebiasis pueden iniciarse a partir de 7 a 28 días después de estar la exposición al parásito por medio de alimentos y/o aguas contaminadas, o por contagio por otra persona. Los síntomas leves pueden ser:
  • Dolor abdominal de tipo cólico (intermitente).
  • Diarrea de 3 a 8 heces pastosas al día, o bien de heces blandas con moco y, ocasionalmente, con sangre.
  • Fatiga.
  • Flatulencia excesiva.
  • Dolor rectal durante una defecación (tenesmo).
  • Pérdida de peso involuntaria.
Los síntomas graves pueden ser:
  • Dolor abdominal intenso.
  • Heces con sangre o heces líquidas con vetas de sangre.
  • Diarrea de 10 a 20 heces al día.
  • Fiebre.
  • Vómitos.

Amebiasis: Diagnóstico

El diagnóstico de la amebiasis se lleva a cabo mediante la historia clínica y la exploración física. Son muy relevantes los datos sobre viajes a zonas tropicales. Con la exploración del abdomen se puede observar si existe dolor abdominal o el hígado está agrandado (hepatomegalia). Las pruebas complementarias para el diagnóstico de la amebiasis pueden incluir: - Análisis de sangre. - Examen al microscopio de muestras de heces recogidas en varios días. - Sigmoidoscopia. - Exploración con un tubo de endoscopia de la parte inferior del colon.

Amebiasis: Tratamiento

El tratamiento  de la amebiasis es diferente dependiendo de la gravedad de la infección. Por lo general, se indica tratamiento con antibióticos. Si la persona no tolera la ingesta porque se encuentra vomitando, se administran a través de la vena (vía intravenosa). También se pueden prescribir medicamentos para aliviar los síntomas como los vómitos, la deshidratación ocasionada por la diarrea, el dolor abdominal, etc. En general, no se da medicación para frenar o detener la diarrea porque podría empeorar la enfermedad. Después del tratamiento con antibióticos, se vuelve a solicitar un examen de heces para confirmar en el laboratorio que la infección ha desaparecido. El pronóstico en la mayoría de casos es bueno y la amebiasis puede remitir en unas dos semanas con tratamiento adecuado. Si no se trata, el cuadro puede volver a aparecer.

Amebiasis: Prevención

La prevención de la amebiasis se basa en las medidas que permitan evitar el contagio. Por ejemplo: - Extremar la vigilancia cuando se viaja a países tropicales o a zonas con salubridad deficiente. - Tomar agua potable o hervida. - No comer verduras crudas ni frutas sin pelar.
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