Absceso prostático

¿Qué es?

Un absceso prostático es una enfermedad poco frecuente en la cual se produce una infección localizada en la próstata, donde se acumula pus en una cavidad de la propia glándula. Podría considerarse una complicación de una infección en la próstata por otros motivos.

En la actualidad, los abscesos prostáticos no son frecuentes, representan solamente el 0,5% de las enfermedades de la próstata.

Patologías relacionadas

Existen otras enfermedades que están relacionadas con el Absceso Prostático por que también afectan a la próstata. En nuestros canales y reportajes dispones de la última información actualizada sobre enfermedades relacionadas con la próstata.

 

Causas

La causa de un absceso prostático puede deberse a una mala evolución de una infección de la vía urinaria, que además puede haber coincidido con factores predisponentes como diabetes mellitus, sondajes o manipulaciones urinarias previas, hiperplasia benigna de próstata o situaciones de inmunosupresión. El inicio del absceso prostático suele ser uno o varios pequeños abscesos imposibles de detectar, que confluyen y terminan formando el gran absceso. Suelen localizarse en la parte periférica de la glándula prostática.

Absceso prostático: Síntomas

Los síntomas de un absceso prostático son variables, pero los más frecuentes son la fiebre, el dolor localizado y los síntomas propios de una sepsis. También la persona puede presentar síndrome miccional de tipo irritativo, es decir, molestias al orinar, sensación de tener que ir a orinar muchas veces y quedarse con las ganas de volver a orinar inmediatamente después (polaquiuria y tenesmo vesical), menor fuerza del chorro de la orina y en algunos casos retención aguda de orina. No son tan frecuentes síntomas como hematuria (presencia de sangre en la orina), dolor en la zona hipogástrica o secreción anómala por la uretra.

Absceso prostático: Diagnóstico

El diagnóstico del absceso prostático no siempre es sencillo y debe sospecharse por la historia clínica y lo que la persona refiere. En la exploración física se debe hacer un tacto rectal, en el que se puede percibir una parte de la próstata con un tacto fluctuante, es decir, de menor consistencia, como un ‘flan’. Otras pruebas complementarias son los análisis de sangre, cultivo de orina (urocultivo) y una ecografía transrectal de la próstata que permite ver la forma de un absceso o cavidad en la glándula. En caso de duda en el diagnóstico se puede solicitar una tomografía axial computarizada o una resonancia magnética.

Absceso prostático: Tratamiento

El tratamiento del absceso prostático tiene dos grandes pilares: los antibióticos y la cirugía. Las pautas de antibiótico pueden ser diversas  pero se suele iniciar con un antibiótico o combinación de varios, de modo intravenoso y pasada la fase aguda de la enfermedad se mantiene tratamiento antibiótico vía oral. Los abscesos de mayor tamaño son los que necesitan un drenaje quirúrgico, que suele realizarse de forma percutánea (a través de una punción por la piel) guiados por una ecografía, con anestesia local. Si este procedimiento no es posible se puede cambiar a la técnica clásica de cirugía abierta para drenar el acúmulo de pus.

Absceso prostático: Prevención

La prevención de un absceso prostático se basa en evitar o tratar de forma adecuada las infecciones del tracto urinario, al mismo tiempo que tratar las enfermedades predisponentes.
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