Los cambios de la piel durante el embarazo

Canal: Dermatología
¿Cómo cambia la piel durante el embarazo? ¿Cuáles son los cambios más frecuentes? Nos lo explica la dermatóloga Elia Roó.

Durante el embarazo los cambios hormonales dan lugar a una respuesta distinta en nuestra piel. El cambio más frecuente que se produce en un 90% de las mujeres es un cambio en el color de algunas áreas de la piel como las areolas, las axilas, el periné, la cara interna de los muslos… que adquieren un color más oscuro. “También es muy común que se oscurezca la línea media del abdomen que va desde el esternón hasta el pubis y es lo que se llama línea nigra. Esta generalmente empieza a oscurecerse a partir del primer trimestre del embarazo”, apunta la dermatóloga Elia Roó.

También pueden oscurecerse cicatrices recientes y se modifican los nevus. “En un 15% de las mujeres embarazadas se ponen más oscuros y en un 13% aumentan de tamaño. Ante estos cambios lo mejor es acudir al dermatólogo para que los revise. Pero has de saber que ninguno de estos cambios de color requieren tratamiento porque van a ir disminuyendo después del parto”, indica la especialista.

Una mancha muy común que aparece casi en la mitad de las mujeres embarazadas es el melasma o cloasma también conocido como máscara o paño del embarazo. Es una mancha de color marrón, difusa, de bordes imprecisos… que suele aparecer en la frente y en las mejillas sobre todo en el segundo trimestre del embarazo. Se relaciona con predisposición genética y con la exposición al sol. De hecho, para prevenirla es muy importante protegerse del sol adecuadamente usando fotoprotectores altos. En ocasiones, después del parto, esta mancha puede desaparecer pero hay veces que requiere tratamiento con cremas despigmentantes que “no deben usarse ni durante el embarazo ni durante la lactancia”, advierte Roó.

También pueden aparecer nuevos lunares o modificarse los ya existentes, oscureciéndose o aumentando de tamaño. Para revisarlos hay que acudir al dermatólogo.

Estrías, varices y hemorroides… algo común durante el embarazo

Durante el tercer trimestre, debido a los cambios de volumen, pueden aparecer estrías en el abdomen, las caderas y los muslos. Son más frecuentes en los embarazos gemelares, en aquellos casos en que hay mucho líquido amniótico y si se coge mucho peso en la última etapa del embarazo. Por este motivo es muy importante regular el peso durante todo el embarazo y también es conveniente aplicarse cremas hidratantes que mantengan la piel mucho más elástica y así evitar que salgan estrías.

Durante el embarazo el volumen y el riego sanguíneo se duplican y esto hace que el retorno venoso sea peor por eso pueden aparecer varices y hemorroides. Para prevenir esto es importante caminar, buscar posturas correctas, elevar las piernas al estar sentadas, llevar una dieta saludable que incluya frutas, verduras y fibras.

También es frecuente que aparezcan fibromas o acrocordones que son pequeñas protuberancias de color marrón o del color de la piel y se localizan en el cuello, en las axilas o en las areolas. La mayoría van a desaparecer o disminuir su tamaño después del parto.

Cambios en el cabello de las embarazadas

El aumento de grasa que se produce durante el embarazo por una mayor producción de sebo puede hacer que nuestro pelo esté más graso y requiera de más lavabos.Y este aumento de grasa también puede provocar que, algunas mujeres predispuestas, pueden tener un brote de acné. “En este caso la mayoría de los tratamientos que se llevan a cabo habitualmente no se van a poder prescribir. Y solo se podrá recurrir a cosméticos o a antibióticos de aplicación local”, explica la dermatóloga.

Dejando a un lado el tema de la grasa, hay que decir que el pelo durante el embarazo suele tener muy buen aspecto, esto se debe a que, con el cambio hormonal, la mayoría del pelo se mantiene en fase de crecimiento y se cae menos de lo habitual. Esto ocurrirá siempre que no exista una anemia por déficit de hierro en cuyo caso habrá que tratarla.

Tras el parto, a los pocos meses, se produce un cambio hormonal que hace que el pelo pase a una fase de caída, es lo que se conoce como efluvio posparto. Aunque a veces puede parecer muy alarmante, la mayoría de los casos no va a requerir tratamiento porque al cabo de unos 6 meses o un año este pelo se va a recuperar.

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