Las bocanadas o el reflujo de los bebés, ¿cómo distinguirlo?

Canal: Pediatría
Todos los bebés echan pequeñas cantidades de alimentos, pero esto puede ser debido a distintas causas, como las bocanadas o el reflujo

Todos los bebés echan pequeñas cantidades de alimentos, pero esto puede ser debido a distintas causas. El pediatra Jesús Garrido nos ayuda a diferenciar las bocanadas del reflujo e incluso explica que los primeros días de la vida de un bebé se da una tercera opción, cuando los bebés expulsan líquido amniótico que les queda aún en sus estómagos.

“Tenemos que tener en cuenta que un bebé, cuando nace, lleva 9 meses metido dentro de líquido. Al nacer, elimina la mayor parte, pero siempre quedan restos, tanto en el estómago como en los pulmones”, explica Garrido. Por eso, no es raro que los dos o tres primeros días de vida de un bebé eché lo que la gente llama flemas, “que es un líquido transparente como con burbujitas pequeñas: es líquido amniótico“.

Otra cosa muy distinta son las bocanadas. “Es cuando los bebés expulsan un líquido que ya no es transparente, sino blanquecino o amarillento. Es leche”, dice el especialista que explica que muchas veces los padres se preocupan por la frecuencia de estas bocanadas. “Pero no deben preocuparse, es algo totalmente normal”, comenta Garrido, que añade que “cuando van empezando a comer más y más, a veces ocurre que toman demasiado para la capacidad de su estómago. El alimento no les cabe y como el cierre de arriba del estómago aún no funciona muy bien, se escapa”.

Estamos en este caso ante un niño al que no le duele, no llora y va aumentando de peso. Las bocanadas pueden aparecer hasta quince o veinte veces al día, y suelen empezar a retirarse a partir de los cuatro meses de vida del niño. “No ocurre nada malo. No requiere un tratamiento porque entra dentro de lo normal”, dice el especialista. Para evitarlas o reducir su frecuencia, no hay que darles menos comida o espaciar las tomas, al contrario, “hay que darles alimento con más frecuencia, así comerán menos cantidad y serán capaces de digerirlo”.

Otra cosa muy distinta es el reflujo gastroesofágico, que se puede confundir porque en definitiva se trata de cuando un bebé echa restos de alimentación. Lo que ocurre es que en los casos de reflujo, el estómago del niño produce mucho ácido, lo que les causa dolor. “A veces ni siquiera llegan a expulsar nada, pero son bebés que, cuando están tomando el pecho, se retiran y se arquean hacia atrás”, explica Garrido. No comen bien y no ganan bien peso. Por estas razones, el reflujo sí es un problema que requiere de un tratamiento. “Es importante solucionarlo, además de por los efectos inmediatos, porque suele derivar en una mala relación del niño con la alimentación”, concluye el pediatra.

Descubre más artículos sobre Síntomas frecuentes en los niños en el canal Pediatría.

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