La mamografía, prueba clave para el diagnóstico del cáncer de mama

Canal: Salud Mujer
La mamografía es la prueba más eficaz hasta la fecha para realizar el diagnóstico del cáncer de mama.
Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer de mama

En el cribado del cáncer de mama se utilizan diferentes técnicas de diagnóstico por la imagen. De todas ellas, la mamografía es la prueba de imagen más eficaz hasta la fecha. Es especialmente sensible para detectar  casos de cáncer de pecho en mujeres mayores de 50 años o posmenopaúsicas.

También es frecuente que los especialistas, sobre todo a petición del radiólogo, soliciten otras pruebas complementarias como la ecografía para aquellos de casos de mamas muy fibrosas. Esta prueba es la que suele utilizarse para casos de mujeres jóvenes o premenopaúsicas.

Existen otro tipo de exploraciones que también se pueden realizar, como por ejemplo la resonancia magnética, que suele utilizarse cuando ya existe un diagnóstico de cáncer de mama para hacer un estudio de extensión del mismo. La resonancia también puede ser útil en casos de mujeres portadoras de prótesis en los que la mamografía no aclara lo suficiente el diagnóstico.

“Otras pruebas mucho más específicas son la galactografía o la termografía que las suele requerir el especialista cuando ya sospecha un tipo de lesión mucho más concreta”, apunta la ginecóloga Eva María Soto.

¿Cuándo debo hacerme una mamografía para saber si tengo cáncer de mama?

La Organización Mundial de la Salud recomienda iniciar el cribado del cáncer de mama a través de mamografía a todas las mujeres de más de 50 años. “En realidad este cribado está recomendado a todas las mujeres de entre 50 y 70 años con una periodicidad de más o menos cada dos años aunque en determinados casos se puede hacer con una periodicidad anual”, explica la ginecóloga.

Hay que tener en cuenta que la realidad es que existe controversia en relación a si iniciar o no el cribado en mujeres menores de 50 años. “En casos de mujeres de entre 40 y 50 años debería haber un consenso entre el propio médico y la paciente para valorar su caso particular y sus posibles riesgos y, en cada caso, decidir si se inician o no las pruebas del cribado del cáncer de mama, es decir, si se hace o no la mamografía”, indica la doctora.

En el caso de mujeres mayores de 70 años Soto apunta que “existe suficiente evidencia como para continuar manteniendo el cribado del cáncer de mama siempre que exista una esperanza de vida individualizada para ellas mayor de diez años”.

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