Infección de prótesis de cadera: tipos y qué hacer en cada caso

El traumatólogo Manuel Villanueva explica los distintos tipos de infección de prótesis de cadera y qué debemos hacer en cada caso.

El traumatólogo Manuel Villanueva explica que las prótesis de cadera se pueden infectar dependiendo de factores debilitantes del paciente generales, factores debilitantes locales (múltiples incisiones, daño de tejidos…) y factores ambientales, que pueden condicionar como tratemos de la prótesis (ver vídeo).

Otro factor que influye en cómo se trata una infección de una prótesis de cadera, ya que no todas son iguales, es el tipo de infección. El especialista explica que hay  tres tipos de infección de prótesis de cadera:

  • Infección aguda: Aquella que se diagnostica en las tres primeras semanas después de poner la prótesis y que suele ser provocada por un tipo de bacteria muy agresiva. Normalmente hay que hacer una cirugía precoz y se puede salvar la prótesis con una o dos cirugías de limpieza de tejidos y recambio de las partes más móviles e intercambiables de la prótesis, seguido de un ciclo específico de antibióticos pautado por un especialista que puede durar de 3 a 6 meses.Con esto se obtienen éxitos por encima del 70 % sin tener que quitar la prótesis.
  • Infección subaguda: Es aquella que suele ser diagnosticada entre las 3-4 semanas después de poner la prótesis y el año o los dos años posteriores. Esta infección está causada por esas bacterias especializadas que hacen una especie de escudo entorno a la prótesis. Son bacterias de muy baja agresividad, funcionan casi como esporas, al no tener esa agresividad no produce inflamación y, por lo tanto, no se presentan los síntomas de infección (dolor, calor, fiebre…). Son prótesis que dan un dolor sordo, no muy llamativo, suele achacarse a una mala rehabilitación pero se trata de una infección. Al tratarse de la infección más difícil de diagnosticar, está en manos de un “superespecialista” el investigar y llegar a la conclusión de que efectivamente se trata de una infección de bajo grado. Por la naturaleza de esta infección, es necesario retirar la prótesis, ya que las bacterias están pegadas a ella y ni siquiera tomando elevadas dosis de antibiótico, que podrían dañar nuestro hígado, riñón o corazón, sería imposible su eliminación. Una vez que los tejidos y el hueso estén limpios de infección se colocará la nueva prótesis.
  • Infección tardía o hematógena tardía: Es aquella en la que el paciente ha estado bien durante dos años con su prótesis y después de algún procedimiento (dental, una exploración , una colonoscopia…) le empieza a doler una prótesis que hasta la fecha iba fenomenal. Eso se puede producir por la siembra de bacterias que pueden dar signos inflamatorios, provocando dolor e inflamación o también por bacterias de crecimiento y evolución insidiosa. Por lo tanto si después de dos años una prótesis da problemas se debe sospechar. El tratamiento de este tipo de infecciones requiere habitualmente la retirada de la prótesis y un ciclo de antibióticos. En un segundo tiempo se colocará una nueva prótesis en el medio limpio, tomando muestras protocolizadas para identificar fielmente a esas bacterias que provocan la infección y que normalmente son más de una bacteria, por lo que si el laboratorio no está especializado solo identifica a una y hay dos o tres que se han asociado para provocar la infección.
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