Estrés bueno y malo: Aprende a diferenciarlos

Existen dos tipos de estrés, estrés bueno y malo. La psicóloga Isabel Menéndez Benavente nos explica las diferencias y nos ayuda a eliminar el estrés malo.
Enfermedades y patologías relacionadas: Ansiedad, Depresión

¿El estrés es siempre malo? ¿Qué es exactamente? La psicóloga Isabel Menéndez Benavente define el estrés como “esa respuesta de alerta ante cualquier situación que nos haga tener que superar un obstáculo”.

La experta en psicología cuenta que “en los tiempos prehistóricos, en los que se estaban enfrentando constantemente a la muerte, tanto la competitividad como la adrenalina eran muy necesarias como respuestas de lucha o incluso de huida, en según que momentos”. Un poco de estrés es necesario, antiguamente era básico para sobrevivir. La clave está es saber detectar cuándo este estrés es beneficioso para nosotros y cuándo es perjudicial. Con ayuda de la especialista, vamos a aprender a diferenciar entre estrés bueno y malo:

  • Estrés bueno

El estrés no siempre es malo, existe un estrés bueno o positivo. Este estrés nos hace motivarnos más, ser más competitivos y luchar por un objetivo que nos hemos propuesto. Las personas que no tienen ese estrés bueno, suelen ser muy pausadas, poco ambiciosas y solo quieren pasar desapercibidas. El estrés bueno nos hace funcionar, hace que nuestra adrenalina se dispare cuando tiene que hacerlo.

  • Estrés malo

El estrés malo aparece cuando la adrenalina se produce en exceso, el estrés nos agobia y nos presiona mucho, eso provoca que nuestro cortisol y nuestra adrenalina se disparen y bloqueándonos. En vez de motivarnos, en esta ocasión, el estrés nos paraliza.

¿Cómo controlar el estrés malo?

Conocerse bien a uno mismo sería un primer paso para hacerle frente al estrés, debemos tratar de saber qué es lo que nos causa más estrés, si el dinero, el trabajo, la salud… Una vez lo hayamos detectado, debemos relativizar y cambiar nuestra forma de pensar. “Para que ese estrés malo no nos acabe comiendo debemos pensar que el vaso no siempre está medio vacío sino medio lleno”, explica la psicóloga.

Por último, hay que señalar que si este estrés malo nos está afectando hasta el punto de provocar enfermedades psicosomáticas como caída de pelo, hipertensión, cefaleas tensionales… en estos casos, debemos acudir siempre a un profesional.

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