Zambullidas con precaución

El Ministerio de Sanidad y Consumo informa de que la cifra de lesiones medulares provocadas por zambullidas en el agua es de medio centenar cada año. Por su parte, la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME) contabiliza cien víctimas, que se traducirían en la mayoría de los casos en tetraplejias. Estas lesiones podrían haber sido evitadas con un mínimo de prudencia.

Enfermedades y patologías relacionadas: Traumatismos craneoencefálicos, Lesión medular traumática

Con la llegada del verano y las vacaciones el Ministerio de Sanidad pide precaución. Recomienda no tirarse de cabeza en un lugar desconocido sin antes hacerlo varías veces de pie o sumergiéndose lentamente. También se ha de tener en cuenta la profundidad y la altura desde la que se salte hacia el agua, sin olvidar que la persona se ha de zambullir con los brazos situados en prolongación del cuerpo para proteger el cuello y la cabeza.

Si se ha producido un accidente y surge la necesidad de transportar a un lesionado medular, es preciso inmovilizar el cuello, impedir el movimiento de la columna y avisar a un profesional para que realice el traslado. Nunca debe ser llevado en un vehículo utilitario. Si no respira o presenta pulso irregular habrá que practicarle una reanimación cardiorespiratoria.

Perfil de los accidentados

Las cifras indican con claridad que los lesionados suelen ser hombres jóvenes. Entre un 80 y 90 por ciento de los heridos tienen entre 15 y 25 años y cuatro de cada cinco son varones. En casi todos los casos presentan una luxación o fractura a nivel de las vértebras del cuello, lo que les provoca una tetraplejia, grave discapacidad física que no tiene cura. AESLEME recuerda además que no existe ningún tipo de cobertura para este tipo de accidentes, pues siempre se considera responsabilidad del afectado.

Causas de la lesión

En la misma línea, el presidente de AESLEME ha indicado que el origen de este tipo de siniestros es fundamentalmente la zambullida en zonas de poca profundidad o en las que hay obstáculos, tales como piedras, ramas o un exceso de bañistas. Lanzarse al agua de cabeza y en vertical es lo más frecuente en lesiones de este tipo. Pero hacerlo de pie o al “estilo bomba” también acarrea problemas, sobre todo si se emplea demasiada fuerza en el salto. Sea como sea, el golpe provoca aplastamiento y compresión de las vértebras, sobre todo de las cervicales. La posible lesión vertebral provoca dolor y alteraciones o pérdida de la capacidad de movimientos de una o varias extremidades. Además, con frecuencia se produce una conmoción cerebral. Presenta diferentes síntomas que aparecen sucesivamente en función de su intensidad (inconsciencia, amnesia, desorientación, pitidos en los oídos, dolor de cabeza, etc). Una hemorragia interna es lo más peligroso. Aparece en este caso la hipertensión intercraneal. Sus síntomas son el dolor de cabeza, náuseas, vómitos y pupilas desiguales.

Otras patologías

Si la zambullida se realiza de forma inadecuada, puede acarrear un buen número de problemas médicos. Desde infecciones, como otitis y conjuntivitis, hasta situaciones mucho más graves como fracturas craneales, de vértebras cervicales, huesos, etc. Daños menores son las fracturas en huesos de la cara y mano (al utilizarla como defensa en el salto). Por otra parte el síndrome de compresión abdominal se presenta en la “tripada” (presión del agua sobre el abdomen). Se caracteriza por conmoción en la piel y tejidos y dolor abdominal. Menos peligrosos son los cortes o torceduras relacionados con estas actividades acuáticas.

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