Vuelta al cole

Con el fin del verano y la vuelta a la rutina aparece el denominado síndrome post-vacacional, un conjunto de síntomas que se producen tras el verano a consecuencia de la dificultad de volver a la rutina diaria. Estos síntomas son especialmente significativos en los niños, quienes padecen más esta vuelta a la normalidad.

Enfermedades y patologías relacionadas: Ansiedad, General

Hay unos síntomas que tienen los niños a la hora de iniciar las rutinas del otoño y el invierno, como las alteraciones del sueño, alteraciones en la alimentación como náuseas, vómitos, sensación de apatía, de desgana…

Como explica la psicóloga y autora de varios libros, Alicia Banderas, “estos síntomas dependen de cada niño, normalmente no duran más de una semana, correspondiente al periodo de adaptaciones de niños y adolescentes a las nuevas rutinas. Si este tipo de afecciones dura más es recomendable acudir a los médicos”.

En algunas ocasiones este cambio puede alterar de forma más significativa la salud de los más pequeños, llegándoles a causar estrés y ansiedad. Así lo explica el psicólogo y coordinador de Apoyo Psicológico y Educativo a Domicilio (APEC), Abel Domínguez, que señala que “el cambio de rutina puede crear estrés en los niños. Estos estresores pueden darse incluso cuando los niños cambian de colegio ya que se producen cambios de profesores, se incrementa la exigencia y el choque en el cambio de rutina. Estos cambios pueden producir problemas de ansiedad, estado anímico triste, pesadillas o temores nocturnos, sintiéndose más mimosos o más agresivos”.

Según indican los expertos, en el caso de los niños se produce una notable variación en los ritmos del sueño que produce que hagan un gran esfuerzo a la hora de madrugar y en el momento de regular los horarios del sueño. Durante las vacaciones los padres son más permisivos, así que en el momento de volver a la disciplina los niños pueden mostrarse más irascibles, con rabietas y llantos ya que, volver a la normalidad trae consigo dificultades en la adaptación.

Adaptación a las nuevas rutinas

Para suavizar estas complicaciones a la vuelta a la normalidad existen una serie de conductas que permitirán que el regreso al colegio sea más sencillo. Como explica la autora del libro Hijos Felices, “gran parte de esta vuelta a la normalidad dependerá de la actitud que tomen los padres con sus hijos. Deberán de abstenerse de comentar delante de los niños la pereza que produce volver al trabajo dado que los niños aprenden por imitación”.

“Los niños deben de adaptarse a los nuevos horarios de forma gradual y paulatina, por ello durante los últimos días de las vacaciones del verano se deben recuperar los hábitos normales como madrugar y respetar los horarios del sueño. Del mismo modo deben adaptarse a los horarios de las comidas”, puntualiza Banderas.

Esta adaptación es más sencilla para aquellos niños que durante el verano leen o hacen algún tipo de deberes extraescolares y actividades educativas.

Otro de los remedios que propone Banderas es que “los padres deben hacer ver el lado positivo de la vuelta al colegio y a las actividades del invierno. Además se debe explicar a los niños lo que se van a encontrar, instalaciones, tipo de escuela, compañeros, etc.”.

La experta también recomienda que se produzca un cambio de la actividad de forma progresiva dado que será más sencillo adaptarse a estos nuevos cambios, permitiéndoles compaginar durante un pequeño periodo de tiempo de las actividades típicas del verano como montar en bici y jugar más al aire libre, así se hará una buena transmisión.

Para el experto de APEC, es recomendable que, “para preparar la vuelta la colegio los niños preparen su material escolar, acompañen a sus padres a comprar los libros de texto y uniformes y así sean conscientes progresivamente del cambio de rutinas. Ello les ayudará a hacer el cambio de una forma paulatina y menos chocante”.

Guarderías

Banderas remarca que “es muy importante que los padres cuiden muy bien el momento de despedirse de sus hijos, ya que no deben mostrar angustia en la despedida. Si se mantienen enteros en la despedida, se dejara al niño en la situación de que se va a quedar tranquilo y en buenas manos, reduciendo la angustia”.

“Del mismo modo es importante acudir puntuales a la hora de salir del colegio para reducir la incertidumbre de cuando el padre va a aparecer”, concluye la experta.

Como explica Domínguez, “cuanto más pequeños son los niños más les afectan los cambios. Por ello los padres tienen que tener más paciencia y hacer el cambio de forma progresiva, sobre todo cuando van a cambiar de ciclo, de colegio y sobre todo si comienzan la guardería”.

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