Vivir sin tabaco…morir con él (I)

La primera razón para dejar de fumar es una cifra: cada año, el tabaco provoca directamente más de 50.000 muertes en nuestro país, ocho veces más que los accidentes de tráfico y sin embargo, cada fin de semana los informativos de televisión hablan de las muertes en carretera y menos de las muertes causadas por este hábito mortal.

Más cifras. Si su coste social es terrible, también lo es su coste económico. El tabaquismo supone un coste de la sanidad pública de 3.700.000 de euros cada año. El doctor Marc Miravitlles, de la Fundación Respira, nos da otro dato revelador: sólo el tratamiento de cada enfermo de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (causada casi exclusivamente por el tabaco) cuesta 2.000 euros al año, “es decir, cada ciudadano de este país paga doce euros en impuestos al año sólo para que los enfermos de EPOC sean tratados”.

Según el doctor Leopoldo Sánchez Agudo, presidente del Comité de Expertos de Vida sin tabaco esta campaña “es una intervención de primera línea para aquellas personas decididas a dejar de fumar, dándoles recursos útiles, desde una exposición de campañas de publicidad antitabaco hasta folletos con información sobre qué hacer cuando se quiere dejar de fumar”.

El objetivo es doble, por una parte conseguir que el mayor número posible de visitantes deje de fumar y, en aquellos menos decididos, sembrar la semilla para que más adelante tomen esa sana decisión. A los fumadores más decididos a dejar el hábito, se les hará una prueba de monóxido de carbono y se les facilitará una serie de normas para los primeros días sin tabaco.

Como explica el Director General de Salud Pública de la Generalitat de Catalunya, el doctor Lluis Salleras, “el tabaquismo es un importantísimo problema de salud pública y, al menos en Catalunya, es el primer problema de salud pública susceptible de prevención”. Por ello, el objetivo común es conseguir que los jóvenes no empiecen a fumar y que quienes lo han hecho, dejen este hábito.

“Algunas personas creen que es demasiado tarde para dejar de fumar porque el daño ya está hecho, pero se equivocan”, continúa el doctor Salleras, “sólo está hecha una parte del daño y existen estudios epidemiológicos que concluyen que después de diez años sin tabaco, el riesgo desciende hasta el mínimo, por eso vale la pena dejar de fumar”.

Más información en:

Vivir sin tabaco…morir con él (II)

¿Quieres dejar de fumar? Te echamos una mano con test y consejos

Primeros días sin tabaco, los peores

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