Vive sin tabaco

Cada día intentan dejar de fumar en España 9.000 personas, de las que tan sólo 300 siguen abstinentes al cabo de un año, según datos del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo. De ahí que para luchar contra esta dependencia sea necesario poner a disposición del fumador información práctica, además del apoyo médico y terapéutico adecuado.

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Por este motivo llega por segundo año a diversas ciudades españolas la Campaña Vida sin Tabaco, organizada por Novartis Consumer Health, en colaboración con el Comité de Expertos para una Vida sin Tabaco. La iniciativa se basa en el hecho de que muchas personas quieren dejar de fumar, pero no pueden hacerlo solas. Para conseguirlo, necesitan apoyo médico, terapéutico y, en ocasiones, psicológico.

El objetivo básico de esta campaña es divulgar la necesidad de reducir la prevalencia tabáquica, que ocasiona al sistema sanitario unos gastos anuales de 3.700 millones de euros. El Plan Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo, aprobado por el Ministerio de Sanidad este año, establece como objetivo prioritario que fume menos del 30 por ciento de los españoles. En la actualidad ese porcentaje se sitúa en el 36 por ciento de la población, lo que pone de manifiesto la necesidad de emprender este tipo de campañas sanitarias.

“La prevalencia de consumo de tabaco en España siempre ha sido de las primeras en la Unión Europea, en el año 96 éramos el primer país en número de fumadores, actualmente ya somos el tercer país. En España se fuma más posiblemente, y aunque los fumadores se van a enfadar, porque el tabaco todavía es barato, además la accesibilidad del nuevo fumador al tabaco es muy fácil, sobretodo de los adolescentes”, explica el doctor Josep Maria Ramón, responsable de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge (Barcelona).

Análisis y tests

Durante la campaña, las personas que quieran podrán realizar diversos tests para medir el nivel de dependencia tabáquica o su grado de motivación para dejar el tabaco. Además, en función de los resultados de estos tests se podrá realizar una coximetría, un análisis que mide los niveles de monóxido de carbono en el aire expirado por el fumador. Además de tratarse de una prueba diagnóstica, tiene también un valor terapéutico, ya que algunos estudios han puesto de manifiesto que la coximetría consigue que el 25 por ciento de los fumadores deje el tabaco y esa posibilidad se multiplica cuando la prueba se acompaña de información por parte del médico.

“Una de las ventajas del coxímetro es que ayuda al fumador a recapacitar. El hecho de que pueda comprobar a través de esta prueba que dejar el tabaco se traduce en una rápida desaparición del nivel de monóxido de carbono le estimula muchísimo. De ahí el enorme valor de esta prueba”, señala el neumólogo José Carreras, responsable de la Unidad de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo del Hospital Carlos III de Madrid. Cuando una persona deja de fumar, el nivel de monóxido de carbono en su corriente sanguínea se iguala en unas 48 horas al de un no fumador. La sangre recupera la capacidad perdida para transportar oxígeno, lo que lleva consigo, entre otros beneficios, la mejora de su capacidad física.

Consejo médico y tratamiento farmacológico

“Lo que es más importante cuando un fumador quiere dejar de fumar es que él se lo crea, que realmente esté convencido y a partir de ese momento nosotros le podemos ayudar en una serie de consejos conductuales, lo que hacemos es modificar una serie de hábitos que relaciona con el consumo de cigarrillos y todo esto lo asociamos con una serie de terapia de seguimiento y también a tratamiento farmacológico, que mejora muchísimo las tasas de éxito en estos pacientes que quieren dejar de fumar”, explica el doctor Ramón.

En este sentido, los tratamientos farmacológicos unidos al consejo médico han demostrado una gran eficacia a la hora de ayudar a la persona a dejar el tabaco. La terapia sustitutiva con nicotina, por ejemplo, duplica las posibilidades de que el fumador culmine con éxito su intento de abandono. La Organización Mundial de la Salud recomienda la prescripción de este tratamiento en sus diferentes formas, como son los parches, chicles de nicotina o comprimidos para chupar.

De todas formas, los especialistas son contundentes al señalar la importancia que tiene la fuerza de voluntad a la hora de dejar de fumar. Según afirma el doctor Leopoldo Sánchez Agudo, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Carlos III de Madrid y presidente del Comité de Expertos para una Vida sin Tabaco, “ningún tratamiento para dejar de fumar funciona como un antibiótico, que cuando se administra actúa independientemente de los deseos de curación del enfermo. En la dependencia del tabaco influyen no sólo los fenómenos biológicos controlables con fármacos, sino factores de tipo psicológico. Sólo si el fumador desea con suficiente firmeza dejar de fumar, podrá conseguirlo”.

Muchas personas que han dejado de fumar no han podido hacerlo a la primera, pero lo han conseguido tras dos o tres intentos. Cuantos más intentos efectivos hayan hecho los fumadores para dejar el tabaco en el pasado, mayor es la probabilidad de éxito en el presente. “Recaer en este proceso no es un fracaso, sino que es un intento más que se ha hecho para dejar de fumar”, comenta el doctor Josep Maria Ramón.

Para más información sobre la Campaña Vida Sin Tabaco existe un número de teléfono 901 120 239 (de 9 a 14 y de 16 a 20 horas).

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