Vitamina E en la edad avanzada

Las personas mayores son un colectivo especialmente vulnerable a padecer déficits nutricionales y es sabido que un mal estado nutricional tiene claras repercusiones sobre la salud. En este sentido, se ha demostrado que la ingesta de vitamina E es beneficiosa porque contribuye a retrasar el deterioro cognitivo gracias a sus propiedades antioxidantes.

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Con la edad la digestión de los alimentos empeora, disminuye la capacidad de absorción de algunas vitaminas y, al mismo tiempo, las necesidades son más altas como consecuencia de los cambios metabólicos asociados al proceso de envejecimiento. Pero se requieren más vitaminas por el padecimiento cada vez más frecuente de patologías y por el consumo de fármacos, que interaccionan en la digestión, absorción y utilización de nutrientes.

El deterioro cognitivo, en concreto, se debe en la mayoría de los casos a más de un factor. El tejido cerebral, que tiene una protección antioxidante relativamente pequeña, también contiene altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, haciéndolo más vulnerable al proceso oxidativo. Además, también pueden afectarle trastornos en el metabolismo energético y acumulación de proteínas insolubles. En este sentido, un nuevo estudio publicado en la revista de la American Society for Clinical Nutrition concluye que la ingesta de 12 miligramos diarios de vitamina E es beneficiosa para ralentizar el deterioro cognitivo.

¿Dónde está la vitamina E?

La vitamina E, cuya principal función es actuar como un poderoso antioxidante (tanto en las células como en la sangre), se encuentra en numerosos productos, sobre todo en aquellos que componen la dieta mediterránea. Algunos de ellos serían el aceite de oliva, girasol y soja; los frutos secos, tales como almendras, cacahuetes y avellanas; o las conservas en aceite. Además, aquellas personas cuya carencia de vitamina E sea grave también pueden disponer de este componente, bajo sugerencia médica, mediante los suplementos vitamínicos. “El objetivo no consiste en tratar de conseguir un aporte de nutrientes suficiente, sino el nivel óptimo necesario para lograr la máxima promoción de la salud, un mejor rendimiento y una mayor calidad de vida de los pacientes”, explica la doctora Ana Requejo, Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid.

Dada la gran importancia de una nutrición correcta en el mantenimiento y mejora de la salud de las personas de edad avanzada, es necesario aumentar la vigilancia y control en este terreno y evitar las deficiencias, asegurando un aporte suficiente de vitaminas y minerales mediante la vigilancia de la dieta y la utilización de suplementos, en los casos en los que sea necesario.

Tal y como afirma el profesor José Manuel Ribera, Catedrático de Geriatría en la Universidad Complutense de Madrid, “es recomendable que las personas mayores coman acompañadas para evitar su desnutrición y la consiguiente falta vitamínica”. Y es que esta carencia es algo relativamente común en personas de edad avanzada y predispone a un importante número de trastornos, como infecciones, fracturas o fragilidad de la piel.

En el caso específico de la vitamina E, ésta interviene en múltiples procesos metabólicos y sus carencias contribuyen a que estos procesos no se realicen de manera satisfactoria. Como consecuencia, la salud y capacidad funcional del individuo se pueden ver afectadas. Las personas mayores tienen menor capacidad de adaptación ante cualquier cambio, y en esa etapa de la vida las deficiencias vitamínicas tienen repercusiones más graves que en otros periodos.

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