Violencia doméstica: médicos y víctimas luchan unidos

Los médicos de familia suelen ser los primeros a los que acuden las víctimas, pero existen bastantes obstáculos que dificultan la detección y la intervención de estos casos y que provienen tanto del profesional sanitario como de la víctima y del proceso.

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El médico de familia es a menudo la primera persona a la que acuden las víctimas de violencia doméstica. Sin embargo, actualmente sólo se identifican un 10 por ciento de los casos.

Las razones por las que estos casos pueden pasar inadvertidos en las consultas de atención primaria se deben tanto a obstáculos relacionados con el profesional sanitario como a la víctima y el proceso, que dificultan la detección y la intervención.

Como se puso de manifiesto en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), celebrado recientemente en A Coruña, el principal problema de la atención al paciente maltratado son las dificultades que se encuentran los médicos de atención primaria como por ejemplo, la sobrecarga actual en los centros de salud, que hace muy complicado identificar las señales de maltrato y no confundirlas con otros problemas.

Además, también destacaron el miedo a destapar estos problemas por la sensación de incapacidad y falta de formación para poder orientar y manejar estas situaciones; los prejuicios que minimizan los efectos de la violencia y contribuyen a la idea de que es un tema privado y sobredimensionado por los medios de comunicación; el hecho de considerar que la detección, intervención y el tratamiento de la violencia de género es un tema que concierne a la ley y a los servicios sociales y en el que los sanitarios tienen escaso papel; o mitos o interpretaciones erróneas de las causas del maltrato (alcoholismo, situación de desempleo, hormonas, etc.); entre otras.

La víctima también se encuentra con muchas dificultades a la hora de hablar sobre la situación que está viviendo y esto hace que sólo entre un cinco y un 10 por ciento denuncie el maltrato. El primer obstáculo es la propia mujer que no siempre se reconoce como víctima; de hecho, sólo una de cada tres mujeres los hace cuando se le pregunta. Y esto se debe a la falta del conocimiento de que sus síntomas físicos son causados por la tensión de vivir en una relación de maltratos o el pensar que sus lesiones no son lo suficientemente graves para mencionarlas.

También está la vergüenza y humillación que les produce la forma en que está siendo tratada por su pareja, el sentimiento de culpa, el miedo a posibles represalias del agresor, el deseo de que todo cambie y la desconfianza en los servicios médicos.

¿Cómo deben actuar los médicos de atención primaria?

Por ello, “resulta imprescindible la empatía del médico para conseguir la confianza de la mujer, de manera que favorezca la expresión de sentimientos”, comenta el Dr. Enric Zamorano Bayarri, miembro del Grupo de Salud Mental de SEMERGEN.” Se debe decir claramente a la víctima que la violencia nunca está justificada y que no se es culpable por sufrirla”, afirma. “Nunca se deben emitir juicios, y se ha de respetar la decisión de la mujer, aunque si es conveniente, ayudarla a tomar decisiones”, añade este especialista.

Del mismo modo y para mejorar la detección de la violencia doméstica, también se aconseja al médico de AP aprovechar cuando se pregunta por otros problemas de salud, para realizar una intervención encaminada a identificar los posibles signos de alerta y los factores de riesgo. Esta entrevista debe asegurar la confidencialidad y utilizar el tiempo necesario.

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