Verano… ¡y con la tensión por los suelos!

Especialmente en verano, suele ser habitual escuchar la frase de "tengo la tensión por los suelos". Una presión arterial baja puede hacer que nos sintamos más cansados o quizá un poco mareados. Es importante tomarse la tensión con regularidad y consultar con nuestro médico si tenemos la presión baja, igual que lo haríamos si la tuviéramos disparada.

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La hipotensión arterial (presión baja) es un trastorno en el que los valores de la presión arterial están disminuidos y puede ocasionar diversos problemas debido a que no llega suficiente oxígeno a las células. Lo que para una persona es una presión baja, para otra puede ser normal, por eso es importante observar cómo varía la presión tomando como referencia su condición normal.

Se considera que está dentro de lo normal entre 9/6 (90/60 mm Hg) y 13/8 (130/80 mm Hg), pero un cambio significativo, incluso de sólo 20 mm Hg, puede causar problemas en algunas personas.

En verano, con el calor, nuestros vasos sanguíneos se dilatan para favorecer la pérdida de temperatura corporal y en consecuencia también baja nuestra tensión. Si una persona se expone demasiado al sol en verano y no repone líquidos de forma adecuada puede llegar a sufrir una hipotensión grave (pudiendo llegar al desmayo).

Los síntomas que delatan que nuestra tensión está más baja de lo normal son mareos, confusión, visión borrosa o incluso desmayo. En estos casos lo mejor es confirmar que se deben a la tensión, para ello puedes acudir a la farmacia para que te la tomen. Si es debido a que la tensión está baja debes beber mucho agua.

Además del calor o la deshidratación, puede haber otras causas de hipotensión, como pueden ser: una insuficiencia cardiaca, la ingesta de alcohol, algunos medicamentos (ansiolíticos, diuréticos, tranquilizantes, etc.), reacción alérgica a medicamentos, etc. En estos casos tu médico de Atención Primaria debe ser quien chequee el problema y haga un diagnóstico.

Hipotensión ortostática

Es otro tipo de hipotensión que se produce cuando una persona se levanta rápidamente. Por efecto de la gravedad, una gran parte de la sangre se estanca en las piernas, reduciéndose la cantidad que vuelve al corazón.

Normalmente nuestro cuerpo compensa esta situación, pero en ocasiones puede tardar más y hacernos sentir mareos o vértigos al levantarnos, lo que se conoce como hipotensión ortostática.

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