Ver demasiada televisión aumenta el riesgo de obesidad infantil

Recientes estudios demuestran que ver la televisión más de tres horas diarias aumenta un dos por ciento el riesgo de obesidad en niños. Además de cuidar la alimentación, la principal estrategia para luchar contra el sobrepeso es suprimir los hábitos sedentarios y realizar ejercicios saludables y agradables.

Enfermedades y patologías relacionadas: Obesidad

Los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio son las claves en el importante aumento de la obesidad de la población española. Como señala el doctor Carlos González de Vega, especialista en Medicina de la Educación Física y del Deporte y Director Médico del Centro de Medicina Deportiva y Rehabilitación (MeDyR) de Madrid, “junto a los cambios nutricionales a los que se ha adaptado la población, hábitos como la televisión o los videojuegos, se están convirtiendo en una de las causas más importantes del aumento de obesidad, sobre todo en niños y adolescentes y que suponen un notable problema de salud”.

Como señala el doctor, recientes estudios demuestran que ver la televisión más de tres horas diarias aumenta dos puntos porcentuales el riesgo de obesidad en niños, porque incita a malos hábitos alimenticios como el consumo de comida rápida o aperitivos poco saludables, y a no realizar ejercicio (que no sólo tiene consecuencias en cuanto a la salud, sino también a nivel personal por la limitación de las relaciones con otros niños). Así, la principal estrategia para solucionarlo es la educación en el entorno familiar para suprimir estos malos hábitos de vida y fomentar el consumo de una alimentación saludable, la práctica de ejercicio agradable, mejorar las relaciones personales y, por tanto, evitar tantas horas de televisión o de juegos de ordenador.

Una vez asumido este importante concepto, resulta imprescindible realizar una alimentación adecuada, limitando al máximo la comida rápida, precocinada y aperitivos como los snacks o las patatas fritas, así como realizar ejercicio aeróbico (aquel que supone una subida de pulsaciones por encima del 50 por ciento respecto a las de reposo), que sea mantenido (de media y larga duración) y de intensidad media-alta. Para conseguir el objetivo deseado, esa práctica de ejercicio debe ser regular y convertirse en un hábito de vida. Para ello ha de elegirse un ejercicio fácil de realizar y atractivo, tanto en el caso de lo niños como de los adultos.

Asimismo es importante en el cambio de hábitos de vida, plantearse metas a corto plazo y tener claro cuál es el objetivo final. Los gustos personales son fundamentales a la hora de definir los ejercicios que resultan más favorecedores para cada persona, que en el caso de los niños resulta menos problemático.

En los adultos se distingue entre dos tipos de personas: las que han realizado ejercicio habitual toda su vida y las que no. En el primer caso, éstas se caracterizan por elegir deportes de intensidad elevada y en el caso de las personas que no han realizado ejercicio con anterioridad, prefieren ejercicios más sencillos y que requieran una intensidad poco elevada.

Consejo del médico

Como explica el doctor, “algo muy importante es el hecho de que sean los médicos de atención primaria, que son los que están más en contacto con los pacientes, los que inviten a muchos de los niños y adultos que acuden a sus consultas, a que realicen ejercicio y una dieta adecuada, para prevenir la obesidad y las consecuencias negativas que conlleva.

La diferencia de ésta con otras patologías radica en la falta de concienciación general en la necesidad de tratarla y prevenirla. Así, en otras enfermedades, en las que sí que hay esa concienciación social, el consejo facultativo tiene un importante peso en la decisión de los pacientes de dejar malos hábitos y asumir su problema. Así, el consejo médico tiene un peso entre tres y cinco veces superior al de otros métodos, por ejemplo para dejar de fumar. Por ello, resulta fundamental que los médicos tengan una formación básica en la problemática de la obesidad, para tener mayor conciencia de los peligros que supone a largo plazo para la salud y así, poder incitar a los pacientes a poner los medios adecuados para evitarlo”.

Una vez asumida la conciencia de la importancia del ejercicio para la salud y el mantenimiento de un peso adecuado, resulta fundamental (sobre todo en caso de personas que no hayan realizado ejercicio en un largo plazo de tiempo), acudir a un especialista en medicina deportiva, que están capacitados para realizar un examen y valoración específicos y así descartar posibles lesiones que puedan limitar la práctica de una actividad física, evitando consejos poco cualificados de aquellos que no tienen la experiencia ni la formación adecuada para ello.

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