Uno de cada tres españoles respira aire malsano e ilegal

Esta cifra se eleva a nueve de cada diez ciudadanos (87 por ciento de la población) que respiran aire contaminado si se toma como base los límites que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Enfermedades y patologías relacionadas: Bronquitis crónica, General

La organización Ecologistas en Acción ha presentado el informe La calidad del aire en el Estado español durante 2010 en el que destaca que 17,4 millones de personas, lo que supone un 37 por ciento de españoles, respira aire contaminado según la Directiva 2008/50/CE. Estos afectados viven, en su mayoría “en los alrededores de las grandes áreas metropolitanas” ya que “la principal fuente de contaminación es el tráfico rodado”, sin embargo, el documento también destaca los grandes núcleos industriales e incluso, las zonas rurales donde padecen los efectos adversos del Ozono troposférico (O3).

El Ozono troposférico tiene efectos adversos en la salud por su potente carácter oxidante y puede provocar irritación en los ojos, superficies mucosas y pulmones.

Además de este contaminante, Ecologistas en Acción ha incluido en el estudio la influencia de las partículas en suspensión (PM 10 y PM 2,5), consideradas por los científicos como el problema de contaminación ambiental más severo por sus graves afecciones al sistema respiratorio; el dióxido de nitrógeno (NO2), presente en el aire de las ciudades y que afecta al tramo más profundo de los pulmones; y el dióxido de azufre (SO2), que, aunque haya disminuido su presencia en los últimos años por el progresivo abandono del carbón, es el causante del desarrollo de enfermedades como la bronquitis.

En este sentido, ha destacado que unas 16.000 personas mueren en España de manera prematura cada año, por enfermedades derivadas de la contaminación. El portavoz de la organización, Paco García, ha destacado que en España mueren de manera prematura como consecuencia de la contaminación, siete veces más personas que por accidentes de tráfico.

Del mismo modo, ha apuntado que existe un “incremento de alergias que se está convirtiendo en un grave problema para la calidad de vida de las personas”. La organización propone que las autoridades ambientales lleguen a acuerdos con la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, así como organizaciones similares para ” determinar la intensidad del fenómeno, la contribución de la contaminación asociada al tráfico y para establecer pautas o recomendaciones para atemperar el problema”.

En cuanto a los costes derivados de la situación, el informe señala que representan entre un 1,7 por ciento y un 4,7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) español. Mientras, se estima que los beneficios se estima que superan entre 1,4 y 4,5 veces a los costes.

La crisis reduce los niveles

Las conclusiones de la organización ecologista tras este informe es que, al igual que ya se apreció en 2008 y 2009, durante 2010 se ha registrado una pequeña reducción de los niveles de contaminación con respecto a años precedentes, algo que ocurre, a su juicio, “más por razones coyunturales que por la aplicación de medidas planificadas y orientadas a mejorar la calidad del aire”.

Así, entre las causas de esta situación destacan la reducción de la movilidad originada por la crisis (el consumo de combustibles de automoción volvió a bajar en 2010, un 2,1 por ciento); la disminución del consumo eléctrico y el incremento de las energías renovables, lo que conllevó un menor funcionamiento de las centrales térmicas (35 por ciento menos las de carbón); la continuación de una meteorología inestable que favorece la dispersión de contaminantes (la última sequía concluyó en 2006); y por último, la evolución del parque automovilístico hacia vehículos más pequeños y eficientes y, por tanto, menos contaminadores.

Del mismo modo, Ecologistas en Acción ha denunciado que los Planes de Mejora de Calidad del Aire para reducir esta contaminación, y que son obligatorios según la legislación vigente, “no existen en muchos casos” y en otros “apenas tienen efectividad por falta de voluntad política” de acometer medidas estructurales. Para la organización, también existen “retrocesos” como consecuencia de los cambios políticos.

Al respecto, Ecologistas en Acción recuerda que las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire pasan por la disminución del tráfico motorizado, la reducción de la necesidad de movilidad y la potenciación del transporte público (en especial el eléctrico), además de dar facilidades a los medios no motorizados en las ciudades. Por su lado, para mejorar el aire de las zonas industriales la mejor estrategia es la adopción generalizada de las mejores tecnologías industriales disponibles.

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