Uno de cada tres escolares españoles tiene problemas de visión

Un tercio de los niños españoles que comienzan la educación primaria tiene problemas de salud visual que requieren el uso de gafas correctoras o de tratamiento específico para corregir y frenar el desarrollo del trastorno, según afirma el Dr. Jorge Torres, oftalmólogo y pediatra de Corporación Vissum.

Enfermedades y patologías relacionadas: Miopía, Estrabismo

Para este experto los colegios españoles han experimentado durante los últimos años “una epidemia de niños con gafas” aunque ésta “se debe más a la mayor concienciación de padres, profesores y pediatras que a un cambio en los hábitos de los más pequeños ya que ahora se detectan problemas asintomáticos que hace unos años pasaban desapercibidos”.

A este respecto, el doctor Torres indica que “el mayor uso que hacen los niños de las pantallas de ordenador, televisión o videoconsolas no crea nuevos problemas visuales, aunque sí puede generar fatiga visual que puede derivar en visión borrosa y dolores de cabeza intensos, muy parecido a lo que ocurre con los adultos”.

“El ojo del niño está igual de preparado para el esfuerzo visual que el ojo del adulto”, asegura. No obstante, el especialista de Corporación Vissum subraya “que no deberían pasar más de seis horas diarias delante de la pantalla aunque lo más importante es que cada 30 ó 40 minutos hagan un descanso, una recomendación que también vale para los adultos”.

Así, el doctor Torres explica que la edad “ideal” para comenzar las revisiones periódicas es a partir de los cuatro o cinco años cuando el niño comienza a desarrollar su agudeza visual y es más fácil controlar y corregir los problemas de visión.

Esperar a que la visión se estabilice

En este sentido los trastornos más comunes -apunta este experto- como la miopía, la hipermetropía o el estrabismo “tienen un fuerte componente hereditario” y “no deben operarse con cirugía láser hasta que la visión se ha estabilizado algo que suele ocurrir generalmente a partir de los 18 ó 19 años”.

En cualquier caso, recomiendan que antes de “la vuelta al cole” los niños pasen revisión por el oftalmólogo ya que es “el momento ideal” para poner a punto su visión. Además, “el desarrollo de sus capacidades visuales como son la visión del color de los detalles en relieve y la capacidad para poder mover los ojos con suavidad y precisión influyen directamente sobre el proceso de aprendizaje”, señalan.

Cuando hay dificultad de reproducir lo que se percibe -comentan- se pueden originar confusiones en la lectura y escritura del niño. “Aunque el aprendizaje no sólo se alimenta a través de la visión sí de forma prioritaria y un buen desarrollo de ésta será determinante”, afirman.

Detección en casa y en el colegio

Los niños que presentan dificultades en el proceso de aprendizaje por defectos puramente visuales generalmente son detectados por sus padres o el profesorado pues generan signos que pueden observarse externamente: dificultades al mirar la pizarra o la televisión y dolores de cabeza o cansancio visual tras un periodo de esfuerzos en visión próxima.

También son comunes los problemas de enfoque en los cambios de mirada, malas posturas al leer o escribir, problemas de concentración e incapacidad de mantener un tiempo de visión cercana al realizar las tareas escolares, y saltos o pérdidas de línea durante la lectura o escritura.

Por este motivo, en las revisiones oftalmológicas se debe de evaluar la movilidad ocular y el enfoque, la velocidad y precisión de lectura y su relación con los movimientos oculares, la visión del color, análisis de habilidades de percepción visual como memoria, cierre visual y reconocimiento de formas.

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