Uno de cada diez españoles tiene algún tipo de fobia

Cerca del 10% de la población española presenta algún tipo de fobia o miedo irracional ante un determinado estímulo o situación externa. Las fobias más frecuentes son la fobia social y la agorafobia, según explica la doctora Mª Gracia Lasheras, psiquiatra de USP Institut Universitari Dexeus de Barcelona.

Enfermedades y patologías relacionadas: Fobias

El miedo es una emoción muy habitual en la gente, es la sensación de estar en una situación de peligro. Cuando este miedo no está justificado por la presencia de un peligro real y se acompaña de un intento por evitar estas situaciones entonces estamos ante una fobia. “Se trata de un miedo irracional que sobrepasa al estímulo, que está fuera de la voluntad y que se presenta acompañado de episodios de taquicardias, temblor o sudoración al exponerse al estímulo fóbico”, explica la doctora Lasheras.

Existen varios tipos básicos de fobias: las fobias específicas, la fobia social y la agorafobia. En cuanto al primer grupo de miedos podríamos decir que “los más comunes se muestran a agentes externos (como los animales, como es el caso de las arañas, perros, etc), espacios cerrados, alturas, tormentas, oscuridad o sangre, que produce, en ocasiones, desmayos”, afirma la psiquiatra.

En sentido literal la agorafobia es el miedo a los espacios abiertos, “es el miedo a sufrir una situación de incapacitación aguda de la que no sea sencillo escapar o recibir ayuda. Se produce cuando el paciente se encuentra en lugares confinados (ascensores, túneles, etc) , transportes públicos, aglomeraciones, llegando a sentir pánico a salir de casa solo, lo que implica dependencia total de familiares o de las personas que rodean al paciente”, añade la doctora Lasheras.

La fobia social es el miedo persistente a situaciones sociales específicas o más generales. La psiquiatra del Institut Universitari Dexeus explica que “el fóbico social tiene un temor extremo a hacer el ridículo en situaciones sociales, que se combate con terapias de exposición (hablar o figurar actos frente al público), entrenamiento en habilidades sociales y técnicas de grupo, además se han demostrado de utilidad los antidepresivos y betabloqueantes”.

“El tratamiento del miedo es de tipo conductual, no farmacológico, de exposición progresiva y acercamiento al factor que produce el miedo, enseñando al paciente a relajarse ante la situación temida. Un ejemplo claro es la terapia del miedo al avión, en donde se mezclan la agorafobia, el miedo a un accidente y la claustrofobia. En estos casos, se pone al paciente en una situación real, contando incluso con la colaboración de algunas compañías aéreas, que realizan campañas de sensibilización al miedo a volar que incluyen pequeños trayectos figurados”, declara la doctora Lasheras. En el caso de la agorafobia el tratamiento incluye también los fármacos, ya que esta patología, puede provocar crisis de pánico en el paciente.

Muchos científicos señalan también la relación de algunos factores biológicos en el desarrollo de las fobias. Así, por ejemplo, estudios con imágenes del funcionamiento cerebral muestran que hay un aumento del riesgo sanguíneo y de la actividad metabólica de las neuronas en el lado derecho del cerebro en los pacientes con fobias. También se ha demostrado que los gemelos idénticos pueden desarrollar el mismo tipo de fobias, incluso siendo educados en ambientes separados.

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