Una inyección para suavizar las arrugas

La Agencia del Medicamento autoriza desde hace un año la utilización para tratamientos estéticos de la toxina botulínica tipo A, una técnica que "bloquea la contracción de los músculos que ocasionan la arruga", explica José Luis Díaz Pérez, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

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La toxina botulínica tipo A es un derivado de la misma bacteria que causa el botulismo, una patología “que puede producir enfermedades muy importantes o accidentes importantes incluso mortales”. Sin embargo, “en la aplicación de esta medicación, se han obviado todos estos problemas y aparte las dosis que son necesarias para producir la enfermedad son tremendamente más altas que las que habitualmente se utilizan en medicina”, en la cual “se viene utilizando durante más de 25 años, lo que da la experiencia suficiente para saber que no tiene problemas o en qué condiciones debe aplicarse”.

Esta toxina se emplea, por ejemplo, “para disminuir los espasmos musculares que a veces se tienen después de un accidente cerebrovascular”, pero con dosis muy elevadas de la toxina, mientras que en los tratamientos estéticos “se utilizan dosis mínimas”. Otro de sus usos terapéuticos es el tratamiento del estrabismo. 70 países han aprobado su empleo para fines médicos y 26 para usos estéticos, mientras que se espera que en poco tiempo se autorice su uso para evitar la sudoración excesiva (hiperhidrosis) en las plantas de las manos y los pies.

Usoen España

Su uso en estética está aprobado en España desde hace escasamente un año y se limita a “la relajación y la mejoría de las arrugas glabelares”, es decir, las arrugas de la zona del entrecejo, señala el doctor Pedro Jaén Olasolo, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología y jefe de servicio del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. A pesar de ello, aclara que cuando se autoriza un medicamento para una indicación muy concreta luego puede aplicarse al tratamiento de esa misma patología en otras zonas del cuerpo. En este caso se va a emplear para tratar “todas las arrugas que sean de expresión y sean subsidiarias de mejorar”.

El doctor Jaén Olasolo define este producto, que en Europa se denominará comercialmente Vistabel y en Estados Unidos se llama Botox, como “un relajante muscular de acción larga, duradera (seis meses) y que suaviza las expresiones inestéticas”. Se administra mediante inyecciones intramusculares “con una aguja muy finita, que prácticamente sin dolor aplicamos en la zona que hemos marcado previamente” sin anestesia local, indica el doctor Federico Mayo Martín, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Universitario de Getafe.

Riesgos

José Luis Díaz Pérez considera que “esta técnica la van a hacer con mayor seguridad especialistas con formación MIR y en particular los especialistas en dermatología y cirugía plástica”. En la misma línea, el doctor Jaén Olasolo advierte que la toxina debe ser aplicada por profesionales cualificados “con conocimiento estético de la mímica facial y con conocimiento preciso de la zona donde hay que inyectarla”, porque “la inyección debe ser muy precisa en localización y en dosificación (número de unidades)”. En caso contrario “puede hacer que un párpado se caiga o deje de poderse abrir, que una ceja quede para abajo y otro para arriba, provocar asimetrías faciales, etc.”. No obstante estos problemas son temporales, “pasados dos meses se comienzan a corregir y a los cuatro o seis meses se han resuelto”.

Antes de llevar a cabo la intervención es preciso que el paciente “no esté tomando anticoagulantes, aspirina o algún medicamento que pueda alterar la coagulación de la sangre, porque una simple punción, aunque sea con una aguja muy finita, en una persona anticoagulada o que se haya tomado una aspirina el día anterior puede hacerle un hematoma”, en palabras del doctor Federico Mayo Martín. Asimismo, “el día de la aplicación del tratamiento es recomendable que la persona venga con la cara sin maquillaje, crema ni nada que pueda alterar o contaminar el lugar de la punción”.

Tras la inyección no es necesario guardar reposo ni consumir analgésicos, sino que “se puede hacer una vida completamente normal” y los efectos empezarán a ser visibles entre dos y cuatro días después.

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