Una buena alimentación, sinónimo de calidad de vida

El estado de salud de una persona depende en buena parte de la calidad de sus hábitos alimenticios. Según un estudio del Grupo Asesor en Nutrición (GRAN), el 30% de los españoles está por debajo de lo recomendable en consumo de vitaminas y minerales. Alimentar de forma equilibrada a los niños y adolescentes es fundamental para que desarrollen una dieta sana en un futuro.

El resultado del estudio publicado por GRAN demuestra que el nivel de vitaminas y minerales de algunos españoles es inferior al recomendado por expertos en nutrición. El Grupo Asesor en Nutrición pone de manifiesto este déficit porque quiere contribuir a la difusión de las ventajas de una dieta equilibrada. Una alimentación sana es la base para mantener la salud del organismo. Los expertos señalan que la falta de nutrientes perjudica gravemente al cuerpo, ya que no se le proporciona la energía imprescindible para desarrollar la actividad diaria con normalidad. Una ingesta de alimentos con los niveles vitamínicos recomendables es vital. Tal y como afirma Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, “la dieta de los españoles es correcta en líneas generales, con cierta abundancia de las proteínas y menos porcentaje de hidratos de carbono de los necesarios”. Aunque una buena alimentación sea uno de los pilares para llevar una vida sana, concienciar a la sociedad no es tarea fácil. “Los españoles le dan bastante importancia a la alimentación pero no la suficiente”, añade el Dr. Román.

La dieta española, junto a la del resto de países del sur de Europa, es variada y de alta calidad. Hay presentes una serie de alimentos como las verduras, la fruta e incluso el vino, con buenas características nutricionales. El Dr. José A. Fernández, profesor en la Universidad de Barcelona, explica que al consumirse poca grasa animal hay un menor consumo de grasas saturadas. Si a esto acompañamos el consumo de grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (pescados azules) junto a un mayor consumo de antioxidantes (vegetales), obtenemos una situación de baja incidencia de enfermedades cardiovasculares y de algún tipo de cáncer respecto países europeos más al norte.

No obstante, debido la incidencia de la colonización cultural de otros países, existe una tendencia generalizada a incrementar el consumo de carne en detrimento de los vegetales. “Tenemos un buen prototipo de dieta que sin embargo corremos el peligro de abandonar” afirma el Dr. Fernández. Una posibilidad que explique el déficit demostrado por el estudio de GRAN puede venir dada “por el culto al cuerpo que existe en nuestra sociedad, intentando alcanzar pesos y figuras imposibles, e implicando bajas ingestas y deficiencias energéticas”, añade Fernández.

Una investigación realizada bajo la dirección de los profesores del Departamento de Epidemiología y Nutrición de la Universidad de Navarra, Miguel Angel Martínez y Alfredo Martínez, señala que las mujeres muestran mayor interés que los hombres en seguir una dieta saludable. De dicho estudio, se desprende que en España las principales influencias en la elección de los alimentos son: calidad, precio y dieta sana. A esto hay que sumarle que la población femenina muestra una mayor preocupación por la salud y estética de su cuerpo y están más dispuestas a cambios favorables en su conducta alimenticia.

En la revista científica Archives of Family Medicine se publica el resultado de otro estudio que asegura que comer en casa y con la familia ayuda a niños y adolescentes a mantener hábitos más sanos. Demuestra que las costumbres paternas se contagian de forma directa en los hijos. La doctora Martí del Moral, profesora del Departamento de Fisiología y Nutrición de la Universidad de Navarra, afirma que “es necesario educar para la salud desde la infancia a través de la familia y del colegio con programas adecuados que ayuden a conocer las ventajas o posibles inconvenientes de cada tipo de alimento para la salud”.

La dieta mediterránea es para muchos expertos una de las más completas y equilibradas que existen en el mundo. Martí del Moral cree que los niños y jóvenes deben conocer las excelencias de la cocina española tradicional en relación con la salud. Los elementos que definen la dieta mediterránea, como la pasta, arroz, verduras, legumbres, abundante fruta, aceite de oliva, poca carne, mucho pescado, y pan entre otros, tendrían que ser habituales en su menú diario. “Es preciso reducir el consumo de carnes grasas o el abuso de embutidos, así como prevenirles de la presión de una dieta importada de Estados Unidos, comidas de preparación rápida con alto contenido de grasas saturadas y azúcares simples de bajo nivel nutritivo” añade la Dra. Martí del Moral.

La escuela es también un importante vehículo en el proceso de enseñar a comer bien para vivir mejor. El alimento se puede concebir como el primer medicamento de nuestro cuerpo. Por ello, “la educación en la escuela es esencial ya que los hábitos se aprenden en la mesa de casa y también en la del colegio” asegura el Dr. Jesús Román. Deficiencia alimenticia ya no es sólo sinónimo de desnutrición sino también de mala nutrición. Consolidar hábitos alimenticios saludables urge en una sociedad en la que ascienden considerablemente el número de enfermedades relacionadas con la alimentación; ya se trate de obesidad o de trastornos de la conducta

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