Una alimentación sana repercute en la salud de tus ojos

La progresiva disminución de las defensas antioxidantes cuando envejecemos es una de las principales causas de diferentes enfermedades de la vista como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), las cataratas y la retinopatía diabética. Una buena dieta, ejercicio físico regular y suplementos antioxidantes ayudan a contrarrestar el efecto de los radicales libres y mantener la buena salud de nuestros ojos.

El estrés oxidativo que tanto puede dañar, por ejemplo, nuestro corazón, también puede tener un efecto devastador en nuestra salud ocular. Como resalta recientemente la doctora María Dolores Pinazo, directora de la Unidad de Investigación Oftalmológica Profesor Santiago Grisolía en Valencia, “el exceso de radicales libres o la falta de antioxidantes en el organismo, aumenta el riesgo de enfermedades oftalmológicas, como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), las cataratas, la retinopatía diabética y la retinopatía hipertensiva, entre otras”, patologías que pueden causar pérdida de visión e incluso ceguera.

Los radicales libres son agentes tóxicos que produce nuestro propio organismo al tener que metabolizar cantidades excesivas de grasas y colesterol debido a una alimentación deficiente y falta de ejercicio, entre otros factores. Producidos en exceso, los radicales libres pueden atacar a células y tejidos, produciendo lesiones y muerte celular. Por ello, el organismo debe compensar esta superproducción de radicales libres mediante los antioxidantes que aporta una alimentación sana o con la ayuda de suplementos.

Como explica la doctora Pinazo, muchos antioxidantes se encuentran en pilares de la dieta mediterránea como “las verduras y fruta fresca, pescado y aceite de oliva virgen”, alimentos “que contienen antioxidantes y actúan contra esta oxidación tóxica que provoca el proceso de envejecimiento”. Otros factores que aumentan la producción de radicales libres son fumar, ingerir bebidas alcohólicas, la contaminación o la exposición a radiaciones ionizantes y solares.

El papel del envejecimiento

Por ello, enfermedades oculares como la DMAE o las cataratas tienen como principal factor de riesgo el envejecimiento, “por lo que los antioxidantes pueden jugar un papel muy importante en su prevención e incluso retrasar su aparición”. A partir de los 40-50 años se producen más radicales libres y disminuye la actividad de las defensas antioxidantes celulares. Esto es debido a que, aunque la dieta sea la misma que años anteriores, el organismo necesita mayor aporte de ciertas sustancias para compensar la pérdida de absorción de las vitaminas y oligoelementos contenidos en los alimentos y el enlentecimiento de diversas reacciones metabólicas.

Por ello, en opinión de la doctora Pinazo, “a partir de los 40 años se debe instaurar, si no se ha hecho ya, una dieta sana y equilibrada, hacer ejercicio físico de forma regular, abandonar el alcohol o el tabaco; y, si es necesario, incluir suplementos antioxidantes que incluyan el alfatocoterol, el ácido ascórbico, el betacaroteno, el zinc y la luteína”, recomienda esta experta.

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