Tres de cada cuatro embarazadas vuelven a fumar tras el parto

La mayoría de madres abandona el tabaco durante el embarazo pero casi el 75 por ciento de ellas retoma este hábito después de dar a luz, según la Encuesta de Tabaco en Embarazadas 2006 de la Conselleria de Salud de la Generalitat presentada recientemente.

Enfermedades y patologías relacionadas: Adicciones, Tabaquismo

En cualquier persona, embarazada o no, fumar aumenta el riesgo de múltiples tipos de cáncer, no sólo el de pulmón; además del riesgo de enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, enfermedades pulmonares crónicas y osteoporosis. Lo que sí consigue disminuir el tabaco es la fertilidad, como han demostrado diversos estudios científicos.

Fumar durante la gestación tiene riesgos tanto para la madre que puede desarrollar diabetes gestacional como para el feto que sufre el peligro de nacer con bajo peso, de forma prematura, con defectos congénitos; y una vez haya nacido, el bebé tiene un mayor riesgo de fallecer por el temido síndrome de muerte súbita.

Finalmente, el tabaco también puede aumentar la incidencia de embarazos ectópicos (fuera del útero), duplicar las complicaciones de la placenta y el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. La causa que apuntan los expertos es que los derivados del humo del tabaco producen una disminución del flujo de sangre y oxígeno que va hacia la placenta por lo que el correcto desarrollo del feto se ve afectado.

Daños al bebé

Si la madre ha sido fumadora, el bebé también está sometido a más riesgos durante sus primeros meses de vida, como incapacidades permanentes como la parálisis cerebral, el retraso mental y los problemas de aprendizaje.

Los problemas de salud más frecuentes entre los bebés de madres fumadoras son el desarrollo deficiente de los pulmones, el asma o las infecciones respiratorias, muerte súbita, leucemia infantil, un crecimiento físico y un desarrollo intelectual deficientes y problemas de comportamiento.

Los bebés de madres fumadoras también pueden experimentar un síndrome de abstinencia similar que se da en hijos de madres drogadictas, son niños más nerviosos y más difíciles de calmar que los bebés de madres no fumadoras.

Volver a fumar después del parto

Es muy importante que tampoco se fume en presencia del bebé ya que el humo del tabaco aumenta el riesgo de que sufran problemas en el aparato respiratorio, infecciones en el oído y asma.

Pero como ha demostrado un reciente estudio de la Conselleria de Sanitat de Catalunya, el 75 por ciento de las madres fumadores que abandona el hábito durante la gestación, vuelve a recuperarlo tras el parto.

En el caso de Catalunya, el 37,6 por ciento de las madres se considera fumadora en el inicio del embarazo y de ellas un 55,3 por ciento abandona este hábito durante el periodo de gestación. Asimismo, se ha registrado una “pequeña tendencia a la disminución del colectivo de mujeres que fuman durante la gestación pero las cifra no ha variado sustancialmente”, matiza el director de Salud Pública, Antoni Plasència.

Por todo ello la Generalitat de Catalunya se ha propuesto impulsar el programa Embarazo sin humos para que las embarazadas dejen de fumar durante el periodo de gestación por los riesgos para la salud que supone el hábito tabáquico, especialmente en el feto.

“Hay que aprovechar el hecho de que las mujeres en estado están más motivadas para dejar el tabaco al menos durante el embarazo” -explica Plasència- quien destaca que “tras el nacimiento el programa también prevé actuaciones “durante el control pediátrico en los padres fumadores”.

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