Tipos de alimentos funcionales

Entre los alimentos que han sido modificados para mejorar la salud o proteger contra algunas enfermedades se encuentran los diferentes tipos de yogures, la leche, los cereales, el pan y el queso.

Existen productos lácteos con propiedades funcionales que poseen componentes prebióticos y/o probióticos. En el primer caso, los prebióticos son elementos que no se digieren y que favorecen el desarrollo de la flora intestinal, como la inulina y la oligofructosa. Por su parte, los probióticos son cultivos vivos, como las bifidobacterias, que mejoran el tránsito intestinal y el equilibrio microbiano del aparato digestivo.

Respecto a los cereales de desayuno, algunos de ellos cuentan con ácido fólico, cuya ingesta durante el embarazo previene contra enfermedades como la espina bífida en el bebé.

Asimismo, a otros tipos de yogur, queso, margarina, etc. se les añaden estereoles y estanoles de origen vegetal que disminuyen los niveles de colesterol “malo” (LDL) y el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Otro ejemplo de alimento funcional son los huevos enriquecidos con ácidos grasos omega-3, que si se toman tres o cuatro veces por semana ayudan a controlar la tensión arterial y la absorción de grasas, lo que reduce la posibilidad de padecer patologías cardiovasculares.

Además, algunas variedades de pan y barras de cereales con muesli contienen isoflavinas, que disminuyen el riesgo de cáncer de mama o próstata, dolencias cardíacas y osteoporosis.

Finalmente, existen otros que alimentos que por si mismos son alimentos funcionales, como es el caso de la soja. Algunas de las ventajas atribuidas al consumo de esta leguminosa son que puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, atenuar los síntomas característicos de la menopausia y prevenir la aparición de algunos tipos de cánceres. Además, estudios científicos también han señalado que puede disminuir la aparición de enfermedades cardiovasculares, regular el exceso de colesterol en sangre y prevenir la osteoporosis.

Además, la soja se caracteriza por su alto contenido en proteínas, en torno a un 37 por ciento de su composición. Además, también presenta un 23,5 por ciento de grasas, sobre todo ácidos grasos poliinsaturados (son los cardiosaludables), otro 23,5 por ciento de hidratos de carbono, un 12 por ciento de fibra, contiene todos los aminoácidos esenciales, vitaminas A, D, K, E y B y minerales (potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro, entre otros).

MÁS INFORMACIÓN:

Beneficio protector de los alimentos funcionales frente al estrés oxidativo y la enfermedad cardiovascular en la tercera edad, un estudio

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