Terapia génica contra la insuficiencia cardíaca

La terapia génica para ayudar a los músculos del corazón a producir más calcio puede mejorar notablemente la función de este órgano en ratas con insuficiencia cardíaca, según un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Harvard University y que ha sido liderado por el doctor Roger Hajjar, experto en terapia génica del Hospital General de Massachusetts.

Enfermedades y patologías relacionadas: Insuficiencia cardíaca

Los resultados, publicados en la revista de la American Heart Association (AHA) Circulation, indican que esta terapia podría fortalecer el corazón contra el fallo cardíaco, aunque todavía no ha sido probada en humanos. La terapia farmacológica había demostrado ser parcialmente útil contra este problema pero no alargaba la esperanza de vida y se temía que la terapia génica tuviera este mismo problema. Pero este nuevo estudio parece demostrar que la nueva técnica puede ser más eficaz.

En Estados Unidos cada año se diagnostican más de medio millón de nuevos casos de insuficiencia cardíaca, enfermedad que afecta a más de cinco millones de norteamericanos. La enfermedad es resultado de una debilitación de los músculos que permiten al corazón bombear. Cuando se debilitan demasiado, la sangre vuelve a los vasos que la llevan hasta los pulmones, encharcándolos e impidiendo la respiración.

Para conservar su buen funcionamiento, el corazón necesita iones de calcio, cuya producción está regulada por una proteína “bombeadora”. En pacientes con insuficiencia cardíaca, esta proteína deja de funcionar correctamente, por lo que ahora se experimenta con una terapia génica que intenta restaurar la actividad ventricular normal.

Para conseguirlo, introducen una copia de esta proteína en un virus desactivado y se incorpora a los roedores, en los que se ha reproducido previamente una insuficiencia cardíaca similar a la de los humanos. La terapia génica devolvió significativamente la función al corazón de estos animales, pero lo que es más importante, también incrementó su esperanza de vida. Al mes, el 63 por ciento de los animales que habían recibido la terapia seguía con vida, frente al nueve por ciento de las ratas no tratadas. Además, la mejora de esta función repercutió en una mejoría paralela de los órganos normalmente afectados: pulmones, hígado y riñones.

El siguiente paso es probar esta terapia en cerdos, cuyo corazón tiene mucho más parecido con el de los humanos, con la esperanza de que en pocos años pueda probarse en hombres y mujeres.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!
Compartir

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

MedicinaTV no se hace responsable de las opiniones expresadas por los usuarios de esta web en sus comentarios, se reserva el derecho a publicar o eliminar los comentarios que considere oportunos.