Síndrome de Fatiga Crónica (III)

Por el momento, el tratamiento del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no es curativo, ya que al no conocer el origen de esta enfermedad, no es posible atacarla de raíz. Los diversos tratamientos sirven para tratar sus síntomas o para ofrecer un soporte al paciente frente a este trastorno.

Enfermedades y patologías relacionadas: Síndrome de fatiga crónica

Según el doctor Jaume Alijotas del Hospital Vall de Hebrón de Barcelona y el resto de especialistas que han publicado este año el Documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento del síndrome de fatiga crónica en Catalunya, “la efectividad global de las diversas modalidades terapéuticas no es demasiado alta, y no se ha demostrado que modifiquen el curso natural de la enfermedad”, por lo que sus objetivos son paliativos, “reducir los grados de fatiga y dolor, así como mejorar los niveles de actividad, adaptación y calidad de vida de estos pacientes”.

En opinión de este equipo, tras revisar las últimas investigaciones en este campo, las únicas intervenciones que han mostrado un efecto beneficioso en el tratamiento del SFC son:

- Un ejercicio físico progresivo y controlado, diseñado según las carácterísticas de la persona afectada y la fase de la enfermedad, que debe hacerse de forma regular y sin llegar a extenuar.

- La terapia cognitiva conductual, una corriente de la psicología que mide la reacción ante una situación o estímulo del paciente y su significado en relación a las metas o deseos de esa persona. Estas reacciones serán debidas a un aprendizaje social que puede tratar de modificarse, reconciliando las reacciones de una persona con sus verdaderos deseos. Según los autores del documento de consenso catalán, esta terapia “debe realizarse por personal cualificado y con experiencia en el tratamiento de pacientes con SFC, ya sean psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermeras terapeutas o fisioterapeutas entrenados”. Su duración suele ser de cuatro a seis meses, con una hora de visita semanal, generalmente en régimen ambulatorio.

El doctor Alijotas y el resto del equipo, sin embargo, creen que la eficacia de otros tratamientos generalmente aplicados es relativa. Por ejemplo, afirman que los antidepresivos y ansiolíticos no deben ser administrados sistemáticamente en el tratamiento del SFC, aunque los antidepresivos son útiles en el tratamiento de cuadros depresivos relacionados con este trastorno, en el insomnio y en la mejora de los síntomas de la mialgia. Sin embargo, matizan que “hasta un quince por ciento de los pacientes con SFC abandonan el tratamiento con antidepresivos a causa de los efectos secundarios”. Y los ansiolíticos pueden ser útiles en momentos puntuales para tratar ansiedad e insomnio, aunque este equipo de especialistas advierten que su uso “en dosis altas puede empeorar la debilidad muscular asociada al SFC”.

En cuanto a los antiinflamatorios no esteroideos, pueden mejorar las mialgias y cefaleas, pero no tienen acción sobre la fatiga. Y los relajantes musculares pueden aplicarse en casos concretos de contracturas musculares, aunque pueden empeorar la sintomatología muscular y aumentar la sensación de fatiga.

Por último, el reposo prolongado no es en absoluto beneficioso en el tratamiento del SFC, sino todo lo contrario, ya que puede alargar tanto la fatiga como otros síntomas asociados.

Un pronóstico poco optimista

El pronóstico de la persona afectada por Síndrome de Fatiga Crónica es generalmente poco optimista, con diversas recaídas a lo largo de los años, por lo que constituye una causa potencial de invalidez laboral. En un estudio de 1997 en Barcelona sobre 28 pacientes, se observó que durante un período de seguimiento de cuatro años, sólo uno de cada cinco pacientes decía haber experimentado una mejoría o curación, mientras que el resto afirmaba seguir igual o que sus síntomas habían empeorado. La muestra de este estudio es muy pequeña, pero otros estudios internacionales apoyan estas cifras.

El doctor Sánchez Haya, del Complejo Hospitalario San Millán-San Pedro en Logroño y el resto de autores del informe sobre este trastorno publicado en la revista FMC en 1998, recopilan una serie de factores que podrían predecir un peor pronóstico, entre ellos presentar varios síntomas, tener más de 38 años, haber pasado mucho tiempo desde el inicio hasta el diagnóstico de la enfermedad y un nivel sociocultural bajo.

Al contrario, algunos signos de un buen pronóstico son que el desencadenante sea una enfermedad vírica como una mononucleosis, un diagnóstico temprano y un manejo de la enfermedad que trate el SFC tanto desde el punto de visto físico, como psicológico y social.

La reivindicación del paciente

La Asociación Catalana de Afectados por el SFC y Encefalomielitis Miálgica (ACSFCEM) es una de las pocas asociaciones de afectados por estas enfermedades que existen en nuestro país, dedicada a llamar la atención de las administraciones y opinión pública hacia estos trastornos y reivindica una mejor atención sanitaria.

En su página web, los responsables de la ACSFCEM lamentan que España sea “posiblemente el único país europeo que no dispone de este necesario -y humanitario- reconocimiento, y si no como mínimo, estamos a mucha distancia de países como Inglaterra o Francia”. A partir de su propia experiencia como pacientes, creen que la falta de este reconocimiento “implica problemas asistenciales médicos graves y, sobretodo, perjudica el derecho constitucional del enfermo a la garantía de una digna calidad de vida y a la dignidad personal: se genera incredulidad e incomprensión médica, que se traslada a la familiar, laboral y, en general, social”. Entre las situaciones que denuncian, destacan que muchos afectados no son tomados en serio y que se les da una información médica “deficiente y temeraria”.

Entre algunas de las medidas que proponen, priorizan que exista un protocolo médico homologado de diagnóstico y tratamiento, con el objetivo de evitar “diagnósticos incorrectos y tratamientos completamente ineficaces e incluso temerarios, flagrantemente perjudiciales para los afectados”. Y proponen la elaboración de un censo de afectados y la creación de un Grupo oficial de investigación del SFC que arroje luz sobre el origen y tratamiento de esta enfermedad, sobre la que hoy existen aún tantos interrogantes.

ENLACES DE INTERÉS

Las anteriores partes de nuestro especial:

Síndrome de Fatiga Crónica (I)

Síndrome de Fatiga Crónica (II)

En castellano:

Informe sobre SFC en revista FMC, 1998 (****)

Documento consenso fatiga cronica en catalunya, 2002 (Revista Medicina Clínica, Volumen 118 Número 2) (****)

Asociación Catalana de Afectados por SFC y EM (**)

En inglés:

Chronic fatigue and immune dysfunction syndrome Association of America (****)

Chronic Fatigue Syndrome News (**)

Center for Disease Control and Prevention – Chronic Fatigue Syndrome(**)

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