Sida, ¡no bajes la guardia!

A pesar de la información que se ha difundido sobre el sida desde hace años y las campañas preventivas realizadas, no haber conseguido reducir la incidencia de la infección puede conducir a una situación insostenible.

Enfermedades y patologías relacionadas: SIDA, Enfermedades de transmisión sexual

Aunque la mortalidad y el número de nuevos diagnósticos establecidos de sida disminuye en los países desarrollados desde hace tiempo, la cifra de nuevos casos de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no ha conseguido reducirse y sigue estabilizada e incluso aumentando, a pesar de la existencia de abundante información dirigida a la población sobre las formas de prevenir el contagio y de frecuentes campañas preventivas realizadas desde hace años.

A juicio del Josep Maria Gatell, Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas y Sida del Hospital Clínic de Barcelona, se trata de un problema complejo en el que intervienen múltiples factores. Sin embargo, destaca que “uno de los motivos es que se ha bajado la guardia frente al sida”. A su juicio, “los éxitos del tratamiento pueden haber comportado que la gente piense, de manera errónea, que no vale la pena molestarse en tomar medidas preventivas”.

Para este experto, si no se consigue reducir la incidencia de la infección por el VIH, la situación puede acabar siendo insostenible. “Con un número creciente de infectados y sabiendo que su esperanza de vida es ahora similar a la de la población general, cada año hay más pacientes activos y en tratamiento. Si la situación no cambia -apunta el Dr. Gatell-, año tras año será mayor la cantidad de recursos necesarios para tratar de controlar este problema. Esto ocurrirá tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo, pues en estos últimos hay cada año al menos tres millones de nuevos casos, hay más personas infectadas que reciben tratamiento antirretroviral y, por lo tanto, una mayor esperanza de vida entre los afectados. Evidentemente, esto disparará la necesidad de recursos”.

De la triple terapia a la monoterapia

Uno de los temas de mayor actualidad es la utilización de monoterapia en lugar de combinaciones de varios antirretrovirales. Dado que hoy día la eficacia de estos fármacos para controlar la infección por el VIH está asumida, la tendencia es buscar medicaciones con menos efectos secundarios que sean mejor toleradas a largo plazo por los pacientes. También se pretende que el tratamiento antirretroviral sea lo más sencillo posible, algo a lo que han contribuido decisivamente los nuevos inhibidores de la proteasa que en determinadas circunstancias se pueden administrar como monoterapia.

“El debate sobre el paso de las terapias combinadas a la monoterapia -explica el Dr. Gatell- generó controversia al principio porque, en cierto modo, estaba en contra del “dogma” establecido de que la infección por VIH debía tratarse con combinaciones de tres o más fármacos”. “Sin embargo, actualmente ya se acepta de forma extendida que algunos pacientes seleccionados pueden ser tratados con un solo fármaco”, añadió el Dr. Gatell en el marco de la presentación del Simposio Sida Sitges 2010, organizada recientemente con la colaboración de Janssen-Cilag.

Los candidatos a recibir monoterapia son aquellos que están recibiendo tratamiento antirretroviral, que responden bien al mismo y que nunca han experimentado fallos terapéuticos previos. “Aunque esto parece una situación ideal, lo cierto es que son muchos los pacientes que cumplen estos requisitos. Entre un 25 y un 50 por ciento de los pacientes podrían beneficiarse de la monoterapia”, señala el Dr. Gatell.

Resistencias

Las resistencias a los antirretrovirales son un preocupante problema que parece haberse estabilizado en el mundo occidental en los últimos años. Para el Dr. Gatell, “si se hacen bien las cosas -que el médico prescriba los fármacos correctos para cada caso y que el paciente cumpla adecuadamente con el tratamiento-, las resistencias a los antirretrovirales no tendrían por qué existir o al menos mantenerse en un nivel bajo”.

Tuberculosis y hepatitis C

En España la tuberculosis sigue siendo la infección oportunista más frecuente entre los pacientes infectados por el VIH. “Además, en algunos países del mundo se han extendido los casos de tuberculosis extremadamente resistente a los fármacos que existen para tratarla -comenta el Dr. Gatell-. Aunque constituyen un problema que no ha afectado aún de forma importante a España, es fundamental la vigilancia para evitar que las resistencias se disparen”.

Por otro lado, recuerda que casi el 50 por ciento de los pacientes infectados por el VIH están al mismo tiempo coinfectados por el virus de la hepatitis C, ya que ambos patógenos tienen mecanismos de transmisión relativamente comunes. La coinfección comporta una tasa de mortalidad más elevada, de modo que “hoy día mueren más pacientes coinfectados debido a complicaciones relacionadas con el virus de la hepatitis C que por complicaciones asociadas al propio virus del sida”, apunta el Dr. Gatell. “En el lado positivo de la balanza -añade- se encuentra el amplio número de fármacos en fases iniciales de investigación que podrían acabar revolucionando el tratamiento de la hepatitis C en el futuro”.

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