| La
actividad sexual reduce las posibilidades de sufrir problemas prostáticos |
| La enfermedad más común
relacionada con la próstata es la hiperplasia benigna. Las patologías
relacionadas con este órgano son el principal motivo de cirugía en los
varones mayores de 45 años. Según los expertos, una actividad sexual
intensa y regular impide que la próstata aumente de tamaño provocando
hiperplasia, inflamación o tumor en la zona. |
El
doctor Jiménez Cruz, presidente de la Asociación Española de Urología,
asegura que la relación entre el sexo y la próstata se explica por dos
tipos de mecanismos diferentes, uno que tiene que ver con el líquido
prostático y otro de carácter hormonal. El semen se compone de tres
partes: espermatozoides, líquido prostático y líquido de la vesícula
seminal. "El líquido prostático se va acumulando en el interior de
las glándulas, esto genera una presión intraprostática que va a
comprimir los vasos que hay dentro de la propia próstata. Ese líquido es
muy ácido y puede producir irritación en las células de la glándula,
lo que puede generar cambios en las células prostáticas. Si se tiene
actividad sexual hay un vaciado de ese líquido prostático, una
expansión vascular y todos estos factores desaparecen", asegura el
doctor Jiménez.
La otra causa de que la actividad sexual
sea saludable para la próstata es de origen hormonal. Durante la
eyaculación se producen pequeños picos hormonales en la hormona que
circula dentro de la próstata. "A mayor nivel androgénico dentro de
la próstata, mayor desarrollo de la célula prostática. Si hay una
actividad sexual esos niveles se mantienen más o menos estables, si no la
hay se acumulan", apunta el doctor Jiménez. "Así que este
aumento local de testosterona o hidrotestosterona sería el otro mecanismo
que llevaría a un mayor desarrollo de hiperplasia benigna de próstata y
procesos inflamatorios en el hombre joven", añade el urólogo. |
| Lo recomendable desde el punto de vista urológico es una actividad sexual intensa pero regular. La abstinencia es mala para la próstata pero también una actividad sexual irregular puede conducir a la inflamación de la glándula "el hombre que tiene mucha actividad sexual pero de forma esporádica provoca mucha acumulación de líquido pero de forma muy desequilibrada, el ritmo no se mantiene y esto perjudica a la próstata" afirma el doctor Jiménez. | "A mayor nivel androgénico dentro de la próstata, mayor desarrollo de la célula prostática. Si hay una actividad sexual esos niveles se mantienen más o menos estables, si no la hay se acumulan" |
Actividad sexual después de la operación Una de las preguntas más realizadas a los urólogos es ¿qué pasa cuando se detecta alguna enfermedad de próstata? ¿cuáles son las consecuencias sexuales derivadas de la cirugía?. Los especialistas distinguen la reacción dependiendo de la patología que se le haya diagnosticado al paciente. En los tratamientos farmacológicos en la hiperplasia benigna no hay ninguna reacción especial que pueda afectar a la actividad sexual del paciente "excepto con un inhibidor de los que utilizamos que consiste en un tratamiento hormonal leve que en algunos casos, puede reducir la líbido. Este medicamento bloquea la transformación de testosterona o hidrotestosterona, es el inhibidor de la 5-alfa-reductasa", asegura Teodoro Mayayo, del servicio de Urología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. El resto de los medicamentos no producen ninguna alteración en las relaciones sexuales, se tiene el mismo deseo, la misma capacidad de erección, de orgasmo y de eyaculación. En cuanto a la cirugía de hiperplasia benigna la única alteración que puede haber es que "el hombre perciba la eyaculación de forma diferente; es decir, nosotros al operar hemos hecho una especie de hueco en el que hemos quitado el tejido prostático que comunica con la vejiga y justamente ahí, van los conductos eyaculares. Eso hace que el semen vaya a este hueco y también a la vejiga con lo que la consecuencia principal es que el semen salga mezclado con orina", afirma Mayayo. El hombre no tiene ninguna disfunción sexual pero ve alterada su capacidad de fecundación. Cuando hablamos de cáncer de próstata estos efectos se incrementan y se agravan. Al hacer una cirugía para quitar el tumor se extirpa toda la próstata, las vesículas seminales "y casi siempre, con muchísima frecuencia, alteramos los haces nerviosos por los que van los impulsos que van a llegar al pene. Esto hace que la mayoría de los pacientes sometidos a esa cirugía no tengan erecciones, se quedan impotentes". La solución a esto pasa por el tratamiento farmacológico en el 40-50 por ciento de los casos, y si esto no funciona se suele acudir a las prótesis. Cuando el tumor se ha extendido a otros órganos el especialista debe realizar una castración quirúrgica con la consecuencia inmediata de la impotencia irreversible. Por lo general, cuando se trata de patologías de carácter benigno como la hiperplasia, si el paciente se somete a tratamiento o a cirugía mejora considerablemente su actividad sexual. "Con la patología el hombre tiene dolor al orinar y también al practicar el sexo, tiene problemas al eyacular y esto va a originar que restrinja la práctica del sexo. Una vez que se corrige el problema estos hombres vuelven otra vez a recuperar la capacidad sexual que tenía disminuida", asegura el doctor Jiménez. |
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