Seguridad alimentaria, también en el hogar

Tan importante como seguir una alimentación equilibrada y saludable es que los alimentos que se consuman sean inocuos, es decir, que no tengan ningún tipo de problema de seguridad alimentaria. Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), se trabaja para el control diario y permanente de los productos alimenticios a lo largo de toda la cadena alimentaria. Pero como recuerda la doctora Maria Neira, presidenta de la AESA, una vez en el hogar también hay que seguir unas pautas básicas para la correcta manipulación de los alimentos. AESA es una de las impulsoras de la Estrategia NAOS contra la obesidad.

Enfermedades y patologías relacionadas: Intoxicaciones

Otra de las iniciativas en las que ha estado muy estrechamente vinculada la AESA es la estrategia NAOS contra la obesidad. Esta estrategia NAOS, (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) ha nacido para responder a las cifras de obesidad infantil tan alarmantes que se están registrando en España. “Siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nuestro país ha preparado esta estrategia global para fomentar una nutrición saludable y ser menos sedentarios”, comenta la doctora Maria Neira, Presidenta Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA).

“Para solucionar este problema de la obesidad, multifactorial desde su origen, había que conseguir la participación desde distintos ámbitos”. En este sentido, la familia tiene un papel importante ya que el niño adquiere unos hábitos alimentarios en la infancia que son los que luego se van a llevar a su edad adulta. Por lo tanto, “hay que llegar a los padres y hacerles unas recomendaciones nutricionales básicas para concienciarlos por ejemplo, de la importancia del desayuno”, insiste.

Pero no sólo la familia es importante a la hora de educar a los más pequeños; de ahí que la estrategia NAOS también contemple actuaciones en el ámbito escolar, de la industria y sanitario, sin olvidar el papel fundamental que juegan los medios de comunicación y la publicidad a la hora de trasmitir valores. “Por este motivo, se han firmado varios acuerdos para que la publicidad destinada a los niños esté más orientada a aquellos alimentos que les fomenten un mejor crecimiento y una mejor salud”, explica la doctora Neira.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria

Sin embargo, una nutrición saludable no seria posible sin una base muy sólida de alimentos que fueran inocuos, es decir, que no tuvieran ningún problema de seguridad alimentaria. Hoy en día, como asegura la doctor Neira, “todos los productos que están a la venta en los mercados son seguros y han sido controlados”.

“La AESA trabaja para el control diario y permanente de los alimentos, desde la realización de controles e inspecciones en una lonja o en la fábrica donde empiezan a procesarse los alimentos hasta haciendo legislación alimentaria o gestionando las alertas en el caso que haya que retirar algunas partidas de alimentos por algún tipo de error”. Para realizar esta tarea se ponen en marcha todos los mecanismos a nivel de laboratorio, de inspecciones, de gestión de las alertas y de retiradas para conseguir que no se nos cuele nada en esa cadena alimentaria que es tan larga y compleja”. “En definitiva, se trata de poner todas las medidas para poder detectar, evaluar y gestionar los riesgos inherentes a la alimentación”, concluye.

Mantener la seguridad alimentaria en el hogar

Los riesgos para los alimentos, que pueden venir de bacterias, virus, substancias tóxicas o contaminantes, no son exclusivos de la cadena alimentaria. Gran parte de las intoxicaciones alimentarias se producen dentro del hogar por lo que la doctora Neira recomienda adoptar unas pautas correctas de manipulación de los alimentos:

- Lavarse las manos con mucha frecuencia cuando se manipulan los alimentos.

- Cuando se van a conservar los alimentos, nunca mezclar los productos crudos con los cocinados porque se pueden trasmitir gérmenes de unos a otros.

- Cocinar y servir los alimentos a la temperatura adecuada.

- No dejar enfriar los alimentos fuera de la nevera.

- Seguir las normas de refrigerado.

- Una vez se utiliza un cuchillo, lavarlos con agua y jabón antes de usarlo con otro alimento.

En este sentido, la doctora Neira también contempla considerar al consumidor como “el último eslabón de la cadena alimentaria ya que si compra un producto en perfectas condiciones pero al llegar a cada no lo congela como se indica o no existen las medidas higiénicas correctas en la cocina, se puede producir una infección alimentaria”.

El etiquetaje

El etiquetaje de los productos es, según la doctora Neira, muy completo. “Sería muy difícil poner más información todavía porque entonces se convertirían en libros”.

“De lo que se trata es de que contengan la información esencial y lo que no se puede escribir, se incluye mediante los códigos de barras, a través de los cuales las autoridades de control pueden saber desde dónde nació el animal (si se trata de una carne), en qué granja se crió y con qué piensos, hasta el matadero por el que pasó y la empresa que lo distribuyó″.

A este respecto, la normativa sobre trazabilidad que entró en vigor el uno de enero de este año pretende precisamente “seguir el rastro de los alimentos en cada eslabón de la cadena alimentaria donde cada operador, productor o trasformador tiene que responsabilizarse de decir de quien recibió esa materia prima y a quién se la trasmitió″. Para la presidenta de la AESA, “este proceso es como una autopista en la que se van pasando peajes que permiten conocer todos los datos de los productos alimentarios”. “Es un sistema muy eficaz que nos permite detectar cualquier fallo inmediatamente”.

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