Sanidad acuerda con las Comunidades Autónomas mejorar la alimentación en los colegios

El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado un documento de consenso con recomendaciones sobre la alimentación en los centros escolares. El documento lo ha presentado la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y es un texto que pretende contribuir a combatir el incremento del sobrepeso y la obesidad entre los más jóvenes.

Enfermedades y patologías relacionadas: Obesidad, General

Según los datos disponibles en la actualidad, uno de cada cuatro niños españoles padece sobrepeso u obesidad y esta patología se ha triplicado entre los niños en los últimos veinte años. Además, la obesidad representa aproximadamente el siete por ciento del gasto sanitario español.

Para contribuir a que estas cifras no sigan creciendo, el documento quiere establecer por primera vez criterios comunes para todo el territorio sobre las características nutricionales de los menús por grupos de edad, su contenido energético, la frecuencia de consumo de los diferentes grupos de alimentos y el tamaño de las raciones.

En la elaboración del documento, que se basa en recomendaciones internacionales, han participado técnicos del Ministerio de Sanidad y Política Social, del Ministerio de Educación, de las consejerías de Sanidad y de las consejerías de Educación. Además, se ha contado con el aval de las sociedades científicas integradas en la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), así como de las asociaciones de madres y padres CEAPA y COFAPA, de la Federación Española de Asociaciones Dedicadas a la Restauración Social (FEADRS), la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex (AEPNAA) y la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE).

Entre los principales aspectos que desarrolla el texto se encuentran las disposiciones legales en materia de seguridad alimentaria, las frecuencias de consumo recomendadas para los diferentes grupos de alimentos, las recomendaciones sobre la organización de los comedores, las garantías para la alimentación de los escolares con intolerancias y alergias alimentarias y los criterios nutricionales para garantizar una oferta saludable en las máquinas expendedoras, cantinas y quioscos de las escuelas y colegios.

Comedores y menús

Uno de los principales objetivos de esta iniciativa es reforzar el papel de los comedores escolares como servicios educativos complementarios a la enseñanza. Para ello, deberán fomentar la educación para la salud, la higiene y la alimentación, así como otros valores relacionados con la convivencia o el ocio.

En cuanto a los menús, éstos deberán suministrar aportes alimentarios en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades nutricionales de los escolares en función de la edad escolar. Para conseguir estos aportes energéticos y proporcionar una alimentación variada y equilibrada, los menús servidos deberán confeccionarse teniendo en cuenta la frecuencia de consumo de los diferentes grupos de alimentos.

Así, para los primero platos se recomienda el arroz y la pasta (excepto pizzas) una vez por semana, las legumbres, hortalizas y verduras entre una y dos veces por semana. Respecto a los segundos platos, las carnes y los pescados deben tomarse entre una y tres veces y los huevos de una a dos veces por semana. Las guarniciones serán de ensalada tres o cuatro días a la semana y de patata, hortalizas o legumbres de una a dos veces. Y en los postres, la fruta fresca y/o de temporada entre cuatro y cinco veces a la semana por una o ninguna de otros tipos de postres (preferentemente yogur, queso fresco, zumos naturales, frutos secos…).

Además, las raciones suministradas en cada plato deberán ser proporcionales a la edad del grupo de escolares. A esto hay que añadir que todos los menús servidos en los comedores escolares serán siempre supervisados por profesionales sanitarios con formación acreditada y específica en nutrición humana y dietética, de manera que se garantice que son variados, equilibrados y adaptados a las necesidades nutricionales de cada grupo de edad.

El documento también recomienda que el tiempo dedicado a las comidas no sea inferior a 30 minutos para que el alumnado pueda disfrutar de ellas de forma relajada. Al mismo tiempo se recomienda que el agua sea la única bebida que acompañe a las comidas y que, por ejemplo, se limite el uso de productos precocinados.

Alergias e intolerancias

Para atender al alumnado con intolerancias, alergias alimentarias y/o al látex en condiciones de seguridad, se fomentará la formación específica del personal docente, o del personal específico contratado en el servicio de comedor para que puedan detectar y prevenir posibles problemas de salud ligados a la nutrición.

En este sentido, el objetivo es que también se puedan elaborar menús especiales adaptados a esas alergias. En caso de que las condiciones organizativas, o de las instalaciones de cocina, no permitieran la elaboración de estos menús especiales, o el coste adicional de dichas elaboraciones no se pudiera asumir, se facilitarán los medios de refrigeración y calentamiento adecuados, de uso exclusivo para estas comidas, para que pueda conservarse y consumirse el menú especial proporcionado por la familia.

Oferta alimentaria

El documento de consenso también aborda la oferta alimentaria existente en las máquinas expendedoras y en las cantinas, quioscos o locales similares situados en el interior de los centros educativos. El contenido de esta oferta deberá ser coherente con las recomendaciones nutricionales para la población en edad escolar.

La garantía de una oferta adecuada en las máquinas expendedoras de los centros educativos es una de las reclamaciones que hace la Resolución del Parlamento Europeo de 25 de septiembre de 2008, sobre el Libro Blanco Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad. Dicha Resolución pide a los Estados Miembros que dejen de vender, en los centros educativos, alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, sal o azúcar y con pobre valor nutricional. En la misma línea se manifestó el Senado en el Informe de la Ponencia para el estudio de la obesidad infantil y juvenil en España (2007), donde recomienda promover la venta en estas máquinas de productos saludables y evitar la publicidad de los menos adecuados.

En esta línea, y para fomentar el consumo de alimentos adecuados, el documento fija unos límites en el contenido en grasas, azúcares y sal, que deberán cumplir los productos que se oferten en los centros educativos y que estén envasados, ya sea individualmente o en cajas. Estos límites son:

- El valor energético máximo será de 200 kilocalorías.

- El 35 por ciento, como máximo, de las kilocalorías procederá de la grasa (este límite no se aplicará a los frutos secos sin grasas añadidas, ya que se trata de grasa presente en ellos de forma natural).

- El 10 por ciento, como máximo, de las kilocalorías procederá de las grasas saturadas (este límite tampoco se aplicará a los frutos secos sin grasas añadidas).

- Ausencia de ácidos grasos trans, excepto los presentes de forma natural en productos lácteos y cárnicos.

- El 30 por ciento, como máximo, de las kilocalorías procederá de los azúcares totales (este límite no se aplicará a las frutas y hortalizas, los zumos de frutas y no se contabilizará en la leche y los productos lácteos).

- Se establece un máximo de 0,5 g de sal (0,2 g de sodio).

- No contendrán edulcorantes artificiales.

- No contendrán cafeína u otras sustancias estimulantes, excepto las presentes de forma natural en el cacao.

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