Riesgos de los rayos UVA

Lograr un bronceado con lámparas de rayos UVA puede aumentar en más del doble el riesgo de desarrollar cáncer de piel, según un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute de Estados Unidos. El mayor riesgo lo tienen las mujeres jóvenes, ya que también son las más aficionadas a usarlas.

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Melanoma, Cáncer de piel

La exposición a los rayos ultravioletas es la principal causa de cáncer de piel. Se sabe que para que la piel se broncee sufre un daño, ya que este bronceado es una respuesta a los rayos ultravioletas que vienen del sol o de las fuentes bronceadoras. Este estudio relaciona estrechamente el uso de lámparas bronceadoras con dos tipos de cáncer de piel: el carcinoma de células basales y el de células escamosas, ambos tipos son los más comunes y se pueden curar si se detectan en estadios iniciales.

Los investigadores de la Facultad de Medicina de Darmouth (EEUU) entrevistaron a casi 1500 personas de entre 25 y 74 años, la mayoría de ellas habían sido diagnosticadas de uno de estos dos tipos de cáncer y el resto no tenían cáncer de piel. Les preguntaron con cuánta frecuencia tomaban el sol, si habían experimentado quemaduras solares, si fumaban o estaban bajo tratamiento de radioterapia, y si usaban lámparas de bronceado artificial.

Los participantes que afirmaban haber usado sistemas de bronceado eran 2,5 veces más propensos a desarrollar un carcinoma de células escamosas y 1,5 veces más a desarrollar un carcinoma de células basales, en comparación con los que no habían usado nunca estos equipos. Los autores de la investigación afirmaban, por tanto, que “nuestros hallazgos sugieren que el uso de equipos bronceadores puede contribuir al aumento de la incidencia de tipos de cáncer de piel que no son melanomas”.

El estudio señala que los participantes que habían usado las máquinas de rayos UVA pertenecían mayoritariamente al sexo femenino, tenían menos de 50 años, eran sensibles al sol, habían sufrido quemaduras más dolorosas y tomaron el sol más de cuatro veces al año. El hecho de que la mayoría fueran jóvenes es preocupante, ya que la exposición temprana al sol parece ser un factor de riesgo determinante en el desarrollo del cáncer de piel.

Por este motivo, los autores del estudio recomiendan que los menores de edad no usen estos equipos e incluso proponen que los adultos firmen un consentimiento escrito donde declaren conocer los riesgos asociados con esta práctica antes de hacer uso de ella.

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