Recurrir al alcohol para desinhibirse

Algunos jóvenes sienten, más allá del miedo a hablar en público, verdadero pánico ante cualquier situación que implique relacionarse. La psiquiatra Mercedes Rodrigo, que participó en el IX Congreso Nacional de Psiquiatría Infanto-Juvenil ha advertido que el alcohol y las drogas pueden ser utilizados por estos jóvenes con la idea de desinhibirse.

Enfermedades y patologías relacionadas: Adicciones, Alcoholismo, Fobias

Para evitar el abuso de estas sustancias en estos casos es fundamental un diagnóstico temprano de esta timidez extrema conocida como fobia social. Los síntomas de la fobia social no son un mero nerviosismo al hablar en público, sino una ansiedad que se traduce en síntomas físicos como temblores, palpitaciones, mareos, sequedad de boca, vértigos y dolores de cabeza. “Es posible que afecte aproximadamente a un porcentaje de adolescentes que oscila entre el cuatro y el ocho por ciento, aunque son necesarios estudios más concluyentes al respecto”, explica la doctora Mercedes Rodrigo del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

La fobia suele tener sus primeros síntomas en la adolescencia, entre los 13 o 14 años, y también entre adultos jóvenes, aunque la doctora Rodrigo apunta que son pocos los pacientes que acuden a la consulta sólo con síntomas. “Vienen, sobre todo, por las complicaciones asociadas al trastorno. Cuando la fobia se inicia durante la adolescencia y no se diagnostica, y en consecuencia, no recibe ningún tratamiento, el riesgo de complicaciones a largo plazo es mayor y también lo son las repercusiones sobre la educación del niño”.

Los afectados por esta enfermedad se sienten incapaces de desenvolverse ante distintas situaciones. Aparecen sentimientos de ridículo, humillación y síntomas físicos como temblores y sudores, palidez o enrojecimiento, pasando por taquicardias. En el debate, la doctora Rodrigo destacó que “su detección temprana es fundamental para evitar, por ejemplo, que algunos de estos adolescentes, que tienen serias dificultades para relacionarse con gente de su edad, busquen erróneamente en el abuso del alcohol y las drogas una vía rápida de desinhibición”.

Distinguir la fobia social de la timidez

Los expertos opinan que es difícil distinguir una fobia social de un problema de timidez excesiva. Cuando la timidez excesiva interfiere en la vida social hasta el punto en que el afectado intenta eludir las situaciones en público hablamos de fobia social. Para facilitar la distinción, los especialistas proponen hablar con los adolescentes y conocer los temores y fantasías que tienen sobre sus relaciones sociales.

Para identificar una conducta de fobia social y distinguirla de la timidez, el médico formula preguntas al paciente para averiguar si el adolescente experimenta un bloqueo y temor ante las relaciones. “Piensa constantemente que le están criticando, si come teme atragantarse, enrojece si le miran, e incluso a algunos lo que más les avergüenza es precisamente que perciban esa vergüenza. Efectivamente son tímidos pero lo son de tal grado que desarrollan una intensa respuesta de ansiedad”, añade la doctora Rodrigo.

La doctora Rodrigo considera fundamental que los padres se sensibilicen ante un adolescente que aparentemente no es problemático porque tiene un buen comportamiento. “Ese chico tímido y callado de cuyo desarrollo sus padres son testigos tranquilos porque es obediente y no tiene un mal comportamiento, puede, sin embargo, esconder un sufrimiento importante ante la mera idea de relacionarse con los demás. Es necesario, pues, que los padres sean conscientes de que un adolescente problemático o con problemas no es sólo el que se comporta de manera incorrecta”.

En el tratamiento de esta patología se realiza una terapia educativa dirigida tanto al paciente como a los padres. Si el caso es moderado o grave se recurre a un tratamiento conductual que expone progresivamente al enfermo a las situaciones que le provocan ansiedad. Según esta psiquiatra, “se trata de que el paciente llegue en cierto modo a acostumbrarse hasta el punto de superar la sintomatología. En los pacientes más graves y, también en ocasiones en las primeras fases del tratamiento de los casos moderados, se utilizan medicamentos que pueden resultar de gran ayuda y en muchos casos son imprescindibles”.

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