¿Qué respiramos dentro de un coche?

El olor de una tapicería nueva puede ser agradable, pero también poco sano. Un estudio realizado en Australia ha confirmado que los gases que desprenden los materiales de los coches nuevos pueden provocar dolores de cabeza, mareos y falta de concentración, entre otros efectos. Pero el olor de los coches nuevos también contiene sustancias más peligrosas como el benceno, un conocido cancerígeno.

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Un equipo australiano de la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Commonwealth (CSIRO) ha concluido en un estudio que los gases del vinilo y los materiales plásticos de los coches nuevos pueden producir dolores de cabeza, náuseas y somnolencia; un factor que debe ser tenido en cuenta pues podría ser el causante de numerosos accidentes de tráfico. Pero además, entre las sustancias que emanan estos coches nuevos se encontró una cantidad de benceno (un conocido cancerígeno) cinco veces superior a la permitida en ese país.

Algunos síntomas que el estudio ha detectado son irritación pulmonar, sensación de hinchazón, somnolencia y mareo. Por ello, los autores de este estudio recomiendan que los automóviles incorporen mecanismos que aseguren una perfecta ventilación y renovación del aire, especialmente durante los primeros seis meses de uso.

Según el doctor Steve Brown, Jefe de Control de Calidad del Aire del CSIRO, “al igual que el aire en nuestras casas y lugares de trabajo a menudo está más contaminado que el aire en la calle, sentarse en un coche nuevo nos expone a emisiones tóxicas por encima de los niveles establecidos por el Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica de Australia (NHMRC)”.

Para recopilar estos datos, el CSIRO ha estudiado durante dos años coches entregados a compradores durante las tres semanas siguientes a su fabricación. Entre las experiencias recogidas, figura la de un usuario que estuvo enfermo varios días con dolor de cabeza e irritación pulmonar, después de conducir su coche nuevo tan solo diez minutos.

Según el doctor Brown, las mediciones del CSIRO detectaron un total de componentes orgánicos en el aire muy elevado (más de 64.000 miligramos por metro cúbico) en dos marcas de coches australianos, que fueron estudiados entre las tres y las diez semanas siguientes a su facturación.

Según este equipo de investigadores, los niveles descienden un 60 por ciento durante el siguiente mes, “pero siguen superando los 500 microgramos por metro cúbico que permite el NHMRC”. Por ejemplo, en otro coche de importación estudiado se encontraron 2.000 microgramos de componentes orgánicos cuatro meses después de ser fabricado.

Entre los componentes encontrados por el estudio, destaca el benceno, un conocido cancerígeno cuya inhalación anual máxima recomendada es de dieciseis microgramos por metro cúbico en Gran Bretaña. Aunque también se encontraron niveles peligrosos de otras dos sustancias potencialmente cancerígenas, la ciclohexanona y el estireno, además de otros elementos tóxicos perjudiciales para diversas partes de nuestro organismo.

“Para evitar la exposición a este cocktail tóxico, la gente que compra coches nuevos debe asegurarse de que hay una perfecta ventilación con aire del exterior mientras se conduce, por lo menos durante los primeros seis meses después de la compra del coche”, recomienda el doctor Brown, “aunque a veces eso no es posible en atascos, debido a la concentración de contaminación de los coches”. Por ello, la solución final en opinión de estos especialistas, es que los fabricantes “reduzcan las emisiones de sustancias tóxicas de los coches nuevos”.

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