¿Qué es la hipertensión?

La presión arterial es la fuerza con que la sangre circula por el cuerpo. La sangre debe circular por todos nuestros órganos vitales para que éstos puedan nutrirse de oxígeno y otros elementos que están en la sangre para continuar funcionando.

Enfermedades y patologías relacionadas: Hipertensión arterial

El corazón bombea la sangre a través de las arterias para llegar a todas las partes del cuerpo. Cuando el corazón late, se contrae para impulsar la sangre por las arterias, esto es lo que se conoce como sístole o presión sistólica. Por el contrario, cuando el corazón se relaja después de un latido decimos que hay una presión diastólica (diástole). Vemos, por tanto, que hay dos niveles diferentes de presión arterial:

-Presión sistólica o máxima

-Presión diastólica o mínima

La presión arterial de una persona no siempre es igual, puede variar dependiendo de la actividad o de nuestro estado, la presión puede aumentar cuando se está nervioso. El hecho de que la presión aumente en un momento determinado por alguna causa concreta es completamente normal. Pero en algunas personas este aumento de la presión arterial no es pasajero, sino que sucede de forma crónica. En estos casos nos encontraríamos con una hipertensión arterial.

La Organización Mundial de la Salud establece como normales los valores hasta 140/90 (expresado en milímetros de mercurio), por encima de estas cifras ya se considera hipertensión. Esto es lo que se conoce de manera común como 14/9. Si su presión arterial sobrepasa este límite debería consultarlo con su médico.

La hipertensión es una enfermedad que por sí misma no presenta síntomas, es cuando empiezan las complicaciones asociadas a esta enfermedad cuando se suele descubrir que existe. En la mayoría de los casos la gente pasa varios años con hipertensión sin saberlo, por eso es peligrosa esta enfermedad. La única manera de conocer su existencia es controlando periódicamente la presión arterial, al menos una vez al año.

La hipertensión es un problema para nuestro organismo ya que comporta más trabajo para el corazón y las arterias. Este exceso de trabajo hace que el corazón tienda a hacerse más grande y que llegue un momento en que no pueda cumplir todas las necesidades del cuerpo. Por otro lado, las arterias que en una persona joven y sana son elásticas y musculosas, empiezan a endurecerse y volverse menos elásticas con la edad. Esto le ocurre a todo el mundo con el envejecimiento, pero el proceso se acelera en las personas hipertensas. Es lo que conocemos como arteriosclerosis.

La hipertensión arterial es, junto al consumo de tabaco y el aumento de colesterol en sangre, uno de los factores de riesgo cardiovascular modificables más importantes. La hipertensión se asocia a un aumento de la incidencia de enfermedades cardiovasculares, como pueden ser el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca o la angina de pecho, entre otras. La presión elevada también puede afectar al riñón, al cerebro (hemorragia cerebral) o, incluso, a los ojos.

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