¿Qué es la EPOC?

EPOC son las siglas de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, una enfermedad extraordinariamente prevalente en España que define a los pacientes con bronquitis crónica y enfisema pulmonar. Se caracteriza por la reducción del flujo de aire que puede expulsarse al realizar una espiración máxima. Se trata de una enfermedad crónica, de evolución lenta y progresiva y de gran impacto sobre la calidad de vida de los enfermos.



Enfermedades y patologías relacionadas: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Se calcula que en España más de un nueve por ciento de los mayores de 40 años padecen EPOC (1.800.000 personas). La Organización Mundial de la Salud prevé que en el año 2020 la EPOC será la tercera causa de muerte en el mundo después de las enfermedades coronarias y cerebrovasculares.

Es una enfermedad íntimamente ligada al consumo de tabaco (en más del 90 por ciento de los casos), de manera que en un paciente fumador que tras varios años fumando empieza con tos, expectoración y dificultad respiratoria podemos sospechar la presencia de EPOC. Para confirmar el diagnóstico realizaremos una prueba muy sencilla, la espirometría forzada.

¿Cuál es el perfil de un paciente con EPOC?

El perfil característico del paciente con EPOC es el de un varón fumador que lleva fumando más de 20 años, más de una cajetilla diaria y que empieza con los síntomas de tos, disnea y expectoración. No obstante, es preciso señalar que cada vez observamos más EPOC en mujeres y que incluso la EPOC en la mujer podría manifestarse más precozmente que en el varón.

Conviene hacer hincapié en la íntima relación de la EPOC con el tabaquismo. Y es que la Encuesta Nacional de Salud nos dice que cerca del 35 por ciento de los adultos en España sigue fumando. A lo que debemos sumar la incorporación de las mujeres al hábito tabáquico en las últimas décadas así como el hecho de que cada vez se fuma más precozmente, los niños y los jóvenes cada vez empiezan a fumar antes.

¿Cómo se trata a un paciente con EPOC?

El tratamiento del paciente con EPOC debe ser integral, pero la medida fundamental es el cese del hábito tabáquico que va a ser efectivo en cualquier momento de la evolución de la enfermedad en que se produzca. En este sentido, es muy importante la educación sanitaria de nuestros pacientes para que cambien sus hábitos de vida.

Desde el punto de vista farmacológico hoy disponemos de fármacos espléndidos o de combinaciones de fármacos que nos permiten mejorar las diferentes dimensiones de la EPOC. Y es que la EPOC tiene diferentes componentes: tiene un componente de broncoespasmo, tiene un componente de inflamación, pero tiene también unas repercusiones sistémicas extrapulmonares. Un abordaje integral de todos estos aspectos facilitaría el éxito del tratamiento de nuestros enfermos con EPOC.

La EPOC es una enfermedad cuya trascendencia no se limita a su mortalidad y a su alta prevalencia sino que es una enfermedad que conlleva una morbilidad importante. Y esto se traduce en una pérdida progresiva de calidad de vida. Ya no se trata de aumentar la esperanza de vida de nuestros enfermos con EPOC sino que vivan mejor, porque la EPOC es progresiva, generalmente poco reversible y debemos intervenir precozmente para evitar la incapacidad de estos pacientes.

Hablar de EPOC es hablar de tabaco. Hablar de tabaco es hablar de un auténtico drama cuyas consecuencias presumiblemente nuestros jóvenes las verán dentro de unas décadas. Es una buena fecha para que nuestros jóvenes, para que los españoles en general, se planteen tomar una de las mejores decisiones de su vida: DEJAR DE FUMAR.

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