¿Qué es el lupus?

La palabra lupus proviene del latín y significa lobo. A esta enfermedad se la llama así porque puede originar una erupción en la cara que se asemeja a las marcas que deja la mordedura de un lobo. El lupus además de afectar a las articulaciones y a los músculos, puede dañar la piel y casi todos los órganos. Por eso en medicina se lo conoce como una enfermedad sistémica.

Enfermedades y patologías relacionadas: Lupus

Cuando a una persona se le diagnostica “lupus eritematoso sistémico” (lupus) parece que el mundo se le viene encima. Muchos de los que han oído hablar de esta enfermedad piensan que es un proceso de consecuencias fatales, con graves complicaciones y para el cual no hay tratamiento. Sin embargo, hoy se puede afirmar que un porcentaje elevado de los pacientes con lupus van a ser capaces de llevar una vida absolutamente normal. Para los casos en los que la enfermedad se complica, la medicina actual dispone de los recursos suficientes para mejorar su futuro.

Aunque se desconocen las causas exactas del lupus, se piensa que la infección por un virus o la acción de otros agentes que hay en el medio ambiente son los desencadenantes de la enfermedad.

Además, es cierto que pueden favorecer su aparición otros motivos, como que exista una cierta predisposición genética o algunos factores hormonales. Predisposición genética en cuanto a que se facilite una reacción de las células de defensa del organismo (sistema inmune), con el problema de que éstas se dedican a actuar en contra de la propia persona (de ahí que esta sea una enfermedad autoinmune). Factores hormonales ya que, no en vano, esta dolencia es mucho más habitual en mujeres que en hombres, nueve de cada diez casos se dan en mujeres.

Hablando todavía en términos más amplios, puede decirse que el lupus también es más frecuente en las personas de raza negra y en las asiáticas. Aproximadamente, una ciudad de unos 100.000 habitantes tendrá cada año siete casos nuevos de lupus. En España se estima que debe haber alrededor de 20.000 o 30.000 afectados por esta enfermedad, una dolencia que puede aparecer en cualquier edad aunque es más frecuente que se manifieste en personas de entre 17 y 35 años.

Los síntomas

Fatiga extrema, pérdida de peso inexplicable y fiebre prolongada que no se debe a ningún proceso infeccioso son sus síntomas generales más frecuentes. Además, pueden darse los articulares y musculares (el 90 por ciento de los pacientes de lupus padecen dolor e inflamación de las articulaciones, o artritis, sobre todo en manos, muñecas, codos, rodillas y pies) y afecciones en la piel, ya que es habitual la caída de cabello cuando la enfermedad está activa (aunque cuando se mejora vuelve a crecer) o también puede darse la menos frecuente pero quizás más conocida lesión “eritema en alas de mariposa”, que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel en las mejillas y nariz.

Algunos enfermos de lupus también son muy sensibles a la luz solar, y deben usar cremas fotoprotectoras con factor de protección superior a 15 o resguardarse del sol con ropa. De no hacerlo están expuestos a que su dolencia se reactive. Por otro lado puede darse inflamación de corazón o pulmones. Ambas provocan dolor de tórax y a veces fiebre.

En esta larga lista de órganos afectados, tampoco quedan sin nombrar los riñones, cuyas lesiones por causa de lupus pueden ser tratadas con éxito en la actualidad.

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