¿Qué debes saber sobre la diabetes?

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Diabetes (14 de noviembre) recogemos la información más importante acerca de la diabetes: ¿cuántos tipos hay?, ¿cómo detectarla?, ¿cómo se trata?, ¿se puede prevenir?...

Enfermedades y patologías relacionadas: Diabetes

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce como resultado de problemas en la producción y suministro de insulina en el organismo. Dicha hormona se fabrica en el páncreas y ayuda al “azúcar” (glucosa) a abandonar la corriente sanguínea para entrar en las células del organismo a fin de ser utilizada como fuente de energía.

Se puede dar el caso de que el organismo no produce suficiente insulina, que es cuando aparece la diabetes tipo 1, o no puede utilizar la que produce, que es cuando se da la diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 1, que es también conocida como diabetes insulinodependiente, de origen inmune o juvenil, es el resultado de una reacción autoinmune, en la cual el sistema de defensa del organismo ataca a las células productoras de insulina. Las personas con este tipo de diabetes producen muy poca o ninguna insulina por lo que necesitan inyectarse todos los días y controlar así los niveles de glucosa en sangre. La diabetes tipo 1 puede afectar a personas de cualquier edad aunque suele darse sobre todo en niños o jóvenes adultos.

La diabetes tipo 2, conocida como diabetes no insulinodependiente o del adulto, es más frecuente en personas de más de 45 años con sobrepeso. Sin embargo, y como consecuencia del aumento de la obesidad entre los jóvenes, está bajando la edad de los afectados. Dichos pacientes no suelen necesitar inyecciones de insulina ya que pueden controlar la glucosa de su organismo prestando atención a su dieta, haciendo ejercicio y tomando medicación oral.

Este tipo de diabetes es el más frecuente, representando el 90-95 por ciento del total de los casos de esta enfermedad, y si no es diagnosticado y tratado adecuadamente puede desarrollar graves complicaciones que pueden generar incluso muerte prematura. No en vano, cada año mueren 3,8 millones de personas en el mundo por causas relacionadas con esta enfermedad, situándose así como la cuarta causa de muerte.

Además de estos dos tipos de diabetes existe la diabetes gestacional que algunas mujeres desarrollan, normalmente de forma temporal, durante el embarazo. Dicho tipo de diabetes aparece entre el 2 y el 5% del total de los embarazos y en estos casos existe un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 con el paso del tiempo.

Síntomas y complicaciones

La aparición de la diabetes tipo 1 suele ser repentina aunque hay algunos síntomas que conviene tener en cuenta como la sed anormal y la sequedad de boca, la micción frecuente, un cansancio extremo y falta de energía, apetito constante, pérdida de peso repentina, lentitud en la curación de heridas, infecciones recurrentes y visión borrosa.

En la diabetes tipo 2 suelen aparecer los mismos síntomas aunque son menos obvios. Por ello, a veces es difícil de detectar y las personas suelen ser diagnosticadas años después cuando algunas complicaciones ya están presentes.

La diabetes es una afección crónica que exige una monitorización y control exhaustivos ya que de no llevarse a cabo este seguimiento pueden ocasionarse niveles altos de azúcar en sangre que pueden producir el fallo de varios órganos y tejidos del organismo.

Entre las complicaciones más comunes a largo plazo se encuentra la nefropatía diabética que puede dar lugar a una insuficiencia renal total y la necesidad de recibir diálisis o un trasplante de riñón.

También existe riesgo de sufrir retinopatía diabética, caracterizada por lesiones en la retina que pueden derivar en pérdida de visión, y neuropatía diabética, que puede acabar por generar la ulceración y la amputación de las extremidades inferiores. Asimismo, puede verse afectado el corazón y los vasos sanguíneos y sufrir un infarto de miocardio o un derrame cerebral.

Prevención

La prevención de la diabetes tipo 1 no es posible pero sin embargo, la detección precoz y la adopción de determinadas medidas pueden reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y además retrasar las complicaciones, antes mencionadas, de dicha patología.

Por ello, es importante no perder de vista factores de riesgo como la edad (a mayor edad, mayor riesgo); haber presentado alteraciones de hiperglucemia con anterioridad (como por ejemplo, haber sufrido una diabetes gestacional); haber presentado una glucemia elevada durante unos días, como consecuencia de un accidente o de una enfermedad, y haber dado a luz un bebé de más de 4 kilos de peso. Asimismo, hay que estar alerta si se tienen antecedentes familiares, un trastorno de tolerancia a la glucosa o prediabetes. “Las personas que tienen antecedentes de diabetes -subraya Cabrera Hidalgo- deben estar atentos a las alertas y sobre todo hacer un control glucémico anual a partir de los 40 años”.

Otros factores que deben conocerse y sobre los que se puede influir son la obesidad, la vida sedentaria, el tabaquismo, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol y la alimentación.

Una vez diagnosticada la enfermedad, según el presidente de la FED, lo importante es “asumirla y formar un buen tandem con el equipo diabetológico, el médico y la educadora, porque así estará bien controlada y no tendrá ninguna complicación”. En este sentido, Ricardo García-Mayor, presidente de la Federación Española de Diabetes (FED), señala que “llevando un tratamiento adecuado involucrándose en él tanto el equipo terapéutico como el paciente se pueden minimizar mucho las consecuencias”. Así, Juan Manuel Gómez, asegura que la diabetes no condiciona su vida aunque debe tenerla en cuenta “en el momento que vas a una fiesta, viajas al extranjero o hacer deporte y sobre todo, controlar la dieta”.

Tratamiento

En la actualidad la diabetes no tiene curación pero se está investigando en varias líneas para conocer las causas, poder prevenirla y mejorar su control y tratamiento.

No obstante, las técnicas para controlar la glucemia sí que han ido mejorando con el tiempo. De hecho, hoy en día se dispone de bombas de insulina y sensores que determinan la glucemia.

Respecto al tratamiento, que debe ser siempre individualizado, inicialmente tendrá como objetivo controlar la glucemia con alimentación saludable y ejercicio. Sin embargo, posteriormente lo más probable es que haya que añadir uno o varios fármacos orales o el uso de insulina.

Los fármacos más utilizados en la diabetes tipo 2 son los antidiabéticos orales, algunos de los cuales favorecen la utilización de la insulina que todavía poseen las personas con diabetes, mientras que otros favorecen la producción de esta sustancia por parte del organismo. Por su parte, la insulina se suele añadir cuando los fármacos orales son incapaces de mantener los niveles adecuados de glucosa.

Los pacientes se sienten discriminados

La discriminación es la principal dificultad que encuentran los enfermos de diabetes según aseguran algunos de los afectados. De hecho, Ángel Cabrera Hidalgo, vicepresidente de la FED y presidente de la FEDE, mantiene que ésta se da tanto en la edad infantil como entre los adolescentes y los adultos. “Se han producido casos concretos de niños -explica- que se les ha impedido ir a una excursión con sus compañeros o personas que no se les ha admitido trabajar por tener esta patología”. Insiste en que “son las propias administraciones las que ponen más impedimentos y discriminan a los diabéticos cuando deberían ser las que dieran ejemplo”.

En este sentido, Juan Manuel Gómez Moreno, que padece la enfermedad desde hace más de veinte años, afirma que conoce varios casos de este tipo. Sin ir más lejos el suyo: “Cuando yo empecé a ser diabético tuve que renunciar a un puesto en la Administración pública a pesar de haber aprobado la oposición”.

Por su parte, Abigail Fernández, también diabética, destaca que las asociaciones de pacientes reciben cada vez más reclamaciones de madres con niños enfermos que tienen que “dejar de ir al trabajo para hacerles la prueba de glucosa o ponerles la insulina porque los profesores no se atreven y no existen otros recursos”. De hecho, hasta el 60 por ciento de los padres con niños diabéticos menores de diez años debe cambiar su actividad laboral para poder controlar la enfermedad de su hijo. Susana Gómez, otra paciente, apunta que lo que ocurre para que se den estos problemas es “más que nada que existe un gran desconocimiento de la patología”.

Alberto Jiménez, diabético, señala que los “diabéticos tienen mala fama y cuando la gente se entera de que tienes la enfermedad se sorprende muchísimo”. Por ello, Gómez Moreno indica que es necesario “hacer una campaña nacional para acabar con esa imagen y explicar claramente qué es la diabetes, los tipos que existen, sus síntomas, complicaciones y tratamiento”.

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