¿Puede una persona seropositiva tener hijos?

¿Pueden las personas seropositivas tener descendencia? ¿Cuál es el porcentaje de riesgo de transmisión vertical? ¿Dónde está la frontera entre el derecho de esas personas a tener hijos y el derecho de esos bebés a nacer sanos? Hasta hace unos años, la recomendación de los especialistas era, a los seropositivos varones, que acudieran a un banco de esperma y a las mujeres, que evitaran el embarazo. Pero hoy la respuesta puede cambiar.

Enfermedades y patologías relacionadas: SIDA

Diversos estudios ya han constatado que el triple cocktail antirretroviral, conocido también como terapia antirretroviral altamente activa o HAART en sus siglas en inglés, puede ayudar a reducir el porcentaje de transmisiones verticales, acercándolo a la cifra de cero, por lo que erradicar el Sida pediátrico se ha convertido en un objetivo factible en los países desarrollados.

Los nuevos avances y las nuevas evidencias hacen que deba reactivarse el debate sobre la reproducción en seropositivos y, sobre todo, en las mujeres seropositivas, pues existen mecanismos para evitar la transmisión vertical. Este fue el mensaje de varios especialistas en el reciente VI Congreso de la Sociedad Europea de Ginecología celebrado en Barcelona, entre ellos el doctor Ramón Vidal del Hospital Clínico de la ciudad condal.

Este especialista cree un error desaconsejar en todos los casos la concepción a los seropositivos ya que “un principio bioético muy importante es el de justicia, los individuos deben ser tratados con igualdad, la prestación de servicios médicos no debe ser discriminatoria”.

Hoy se conoce que es posible evitar la transmisión vertical con un buen plan de reproducción asistida, junto a un buen cuidado prenatal, una estrategia integral contra el VIH, una decisión sobre la forma de parto y una decisión sobre su lactancia. “El paciente seropositivo tiene derecho a ser padre o madre”, afirma el doctor Vidal, aunque no exista “la obligación de proporcionarle las técnicas adecuadas para ello”.

Respecto al dilema ético del médico, Vidal reconoce que “el médico no es un mero instrumento que tenga que obedecer lo que el paciente le imponga”, pero cree que en este caso se debe medir por el principio de beneficencia, y en este caso “la beneficencia consiste en promover el bienestar del paciente y no lesionar intereses de otras personas, como es el recién nacido”. Y la salud del niño de madre seropositiva parece hoy ya casi garantizada.

La pregunta que este ginecólogo barcelonés planteó es si tienen derecho el personal médico y las autoridades sanitarias a negar la gestación a una mujer infectada, bien informada, mediante reproducción asistida. Una cuestión a reconsiderar si se tiene en cuenta que la cifra de transmisión vertical que en Europa hace una década rondaba el 20 por ciento, está hoy en países como España entre un uno y un dos por ciento, gracias a las nuevas técnicas. El Sida pediátrico prácticamente se ha reducido a las embarazadas que no conocían que eran seropositivas antes del parto.

Más años de vida con más calidad

Afortunadamente, el pronóstico de los contagiados por VIH ha cambiado y se ha alargado su esperanza de vida, por lo que mejorar la calidad de vida de estas personas pasa a un plano relevante. Según Vidal, “antes los infectados morían en un plazo aproximado de diez años, pero gracias a los nuevos fármacos los enfermos hoy tienen una calidad de vida más que aceptable y se nos plantean muchas cuestiones”.

En el mismo congreso de la Sociedad Europea de Ginecología, la doctora Marie-Louise Newell del Institute of Child Health en Londres apoyó la necesidad de prestar más atención a esta situación. Según la doctora Newell, “cada vez más mujeres infectadas por VIH quieren tener hijos o si se quedan embarazadas, quieren continuar con el embarazo”. Esta nueva situación hace que “el embarazo de las mujeres infectadas de VIH sea una cuestión hoy más importante de lo que era hace años”.

En su conferencia mostró los resultados de su experiencia clínica, y subrayó que el tipo de parto elegido también es importante “una cesárea elegida antes del parto reduce de forma importante el riesgo de transmisión vertical en mujeres con una baja carga viral o que tienen una terapia antirretroviral muy activa”.

El Hospital Clínico de Barcelona también ha apostado por ayudar a los pacientes seropositivos asintomáticos y a sus parejas a tener hijos, recogiendo sus resultados en un estudio que muestra cómo hoy su porcentaje de incidencia de transmisión vertical ha descendido hasta un 1,7 por ciento. Pero ha habido otro nuevo paso adelante: “hemos diagnosticado los contagios durante la gestación, algo muy importante”, ya que entonces puede plantearse la decisión de interrumpir el embarazo.

Este último es uno de los muchos avances que obligan a la comunidad médica a replantearse la negativa que muchas veces aún se da a estas parejas. Según Newell, “seguimos viendo nuevas infecciones adquiridas por niños, pero son casos en que la madre no se había identificado como VIH positiva durante el embarazo y no tenía la opción de aprovecharse de esas intervenciones para evitar la transmisión vertical”. El objetivo ahora es factible: erradicar el Sida pediátrico en los próximos años.

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