Protege tus retinas

¿Has comenzado a ver los objetos distorsionados o notas una mancha negra cada vez que miras al centro? Si es así, acude de urgencia al oftalmólogo. Detrás de estos síntomas puede esconderse una Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), una enfermedad que en sus estadios avanzados constituye la primera causa de ceguera legal en España. La edad, el tabaquismo y una dieta con exceso de grasas podrían incrementar el riesgo de padecerla. Por ello, no bajes la guardia, porque la detección precoz puede salvar tu retina. Te lo explicamos.

Enfermedades y patologías relacionadas: Ceguera, Degeneración Macular Asociada a la Edad

. “Todo empezó hace cuatro años, cuando un buen día mientras estaba haciendo la comida comencé a ver los objetos deformes y ligeramente borrosos; desde entonces mi historia ha sido un camino largo y no exento de problemas”. Es el valiente testimonio de Ana Espadas, una madrileña de 58 años diagnosticada de Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), la enfermedad más común de la parte central de la retina (mácula) y que constituye la primera causa de ceguera legal y discapacidad visual severa en España.

De hecho, actualmente la DMAE ya afecta a 300.000 españoles y los especialistas estiman que tres de cada diez adultos de edad superior a los 55 corren el riesgo se sufrirla -unos tres millones de españoles. Y como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), su incidencia se triplicará en las próximas décadas por el incremento de la longevidad de nuestra población.

Actualmente, se considera que el estrés oxidativo que sufren nuestras células -causado por la acción de los radicales libres- es una de las principales causas de desarrollo de la DMAE. Esto sucede en la retina porque es una de las partes del ojo más sensibles a la acción de estos radicales, al consumir grandes cantidades de oxígeno y ser el órgano que recibe altos niveles de irradiación lumínica.

Además de la edad y el sexo -sobre todo mujer-, el principal factor de riesgo de sufrir DMAE es el genético. También “la arteriosclerosis, la hipertensión, la diabetes, un tipo de alimentación con exceso de grasas y el tabaquismo, por la oxidación de los tejidos que produce, podrían incrementar las posibilidades de sufrir esta patología de la retina”, advierte el doctor Borja Coscóstegui, presidente de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), en una reunión de expertos celebrada recientemente en Madrid.

Asimismo, existen factores de tipo ocular, como tener hipermetropía, un color de iris claro o haberse realizado una cirugía de cataratas, que aumentan el riesgo de padecerla.

Los primeros síntomas de alerta

Al principio “la DMAE puede no provocar síntomas y es el retinólogo el que la puede descubrir”, advierte el doctor Coscóstegui. Además, “no suele afectar de manera significativa a la visión hasta que se ha producido un daño considerable”, añade. Tras estos primeros síntomas, se produce un crecimiento acelerado de nuevos vasos sanguíneos en el centro de la retina, lo que forma una cicatriz y destruye la visión central en un tiempo que puede variar de los dos meses a los tres años.

Ante una sospecha de DMAE, el especialista debe proceder a explorar minuciosamente el fondo del ojo. Actualmente existen tres pruebas: una de agudeza visual, el examen de dilatación de las pupilas y la tonometría, para medir la presión del ojo. Con ambos se puede descartar o confirmar que padecemos DMAE y el tipo de agresión que sufre nuestra retina.

“La mayoría de pacientes padece la forma menos grave de DMAE, la seca o no-vascular, en la que se forman unos depósitos amarillos que no afectan de manera drástica a la visión”, tranquiliza el profesor Manuel Sánchez Salorio, expresidente consejero de la Sociedad Española de Oftalmología y actual director de la Fundación Instituto Gallego de Oftalmología. El resto de pacientes, una minoría, tiene la forma más grave, “que puede acabar con la visión central en cuestión de días o semanas”, advierte el profesor Sánchez Salorio.

Por ello, “la detección precoz es vital”, destaca el doctor Coscóstegui, sobre todo en la forma más agresiva de la DMAE, en la que el tratamiento puede frenar la progresión de la enfermedad.

Nuevas esperanzas

Hasta hace poco los tratamientos utilizados contra la DAME se dirigían a destruir los vasos anómalos pero no eran capaces de regenerar visión.

Sin embargo, ya hay una halo de esperanza para pacientes como Ana, que sufren una DMAE avanzada, gracias a la aprobación en Europa de un nuevo fármaco, el pegaptanib.

En una reciente investigación, publicada en el New England Journal of Medicine, este fármaco antiangiogénico demostró ser eficaz en el 70 por ciento de los pacientes tratados. Este nuevo fármaco será comercializado en breve en nuestro país, lo que supondrá “no sólo el hecho de evitar la pérdida de visión en muchos pacientes españoles sino también una mejoría”, afirma rotundo el doctor Jordi Monés, de la Unidad de Mácula del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona.

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