Protege sus ojos del sol

El uso de gafas de sol y de una gorra con visera son los mejores sistemas para proteger los ojos de los efectos nocivos de los rayos del sol. Las gafas recomendadas deben tener un filtro de entre 99 y 100 por ciento frente a los rayos UVA y UVB.

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Cada verano se habla de la importancia de utilizar cremas protectoras frente de la exposición al sol. Aunque estas recomendaciones han de ser puestas en práctica a cualquier edad, en el caso de los más pequeños resultan especialmente importantes.

Pero ¿protegemos de alguna forma nuestra vista? La Asociación Española de Pediatría (AEP) quiere hacer especial hincapié durante estos meses de verano en la necesidad de tomar las medidas adecuadas para proteger piel y ojos frente a los rayos nocivos del sol.

“Diversos estudios han demostrado que la exposición prolongada a los rayos del sol sin utilizar ningún tipo de protección pueden causar problemas oculares que, a la larga, pueden provocar una pérdida de visión, fruto de cataratas o degeneración macular asociada a la edad”, explica el profesor Alfonso Delgado, presidente de la AEP. “Durante los meses de verano el nivel de la radiación ultravioleta es hasta tres veces superior que durante el invierno”, asegura.

El uso de gafas de sol y de una gorra con visera son los mejores sistemas para proteger los ojos de los efectos nocivos de los rayos del sol. Pero para que resulte verdaderamente eficaz, es necesario “utilizarlos siempre que estemos expuestos al sol durante un tiempo prolongado, incluso cuando esté nublado”, explica el experto.

“Nunca hay que guiarse ni por el color de las lentes, ni tampoco por el precio de las gafas”. La capacidad de protección frente a los rayos UV no depende de la mayor o menor oscuridad de la lente.

Pero, ¿qué tipo de gafas resultan adecuadas? “Lo más importante en estos casos es que los cristales tenga un filtro de entre 99 y 100 por ciento frente a los rayos UVA y UVB”.

Usar unas gafas no homologadas en peor que no llevar nada porque nos da la sensación de oscurecimiento y el ojo se abre por lo que el daño es todavía mayor deben estar avaladas por la Unión Europea para la ciudad pueden ser claras pero para la playa o hacer deporte deben ser oscuras y para conducir polarizadas”, recomiendan desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Es “fundamental” que los niños también las utilicen porque el cristalino no termina de formarse hasta los veinte años y no protege correctamente el ojo lo que supone que éstos reciban en estos años el ochenta por ciento de la radiación que recibirán en toda la vida.

Además, antes del primer año el noventa por ciento de los rayos UVA y el cincuenta por ciento de los UVB alcanzan la retina. Entre los diez-trece años el sesenta por ciento de la radiación UVA y el 25 por ciento de la radiación UVB alcanza la retina y no es hasta hacia los 18-20 años cuando la radiación UV es casi totalmente detenida por el cristalino con unas agresiones provocadas por la radiación solar que se acumulan a lo largo de los años tal y como ocurre en la piel.

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