¿Problemas con la lactancia materna?

En los primeros días de vida del recién nacido hay muchas mujeres que tenían intención de dar el pecho pero por distintos motivos: tienen grietas, porque no saben cómo colocar el bebé al pecho, porque están muy estresadas o porque se encuentran en una situación que no se esperaban, al final no pueden lograr su objetivo.

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Tal y como afirmó la psicóloga y experta en prevención infantil, Estíbaliz Vegas, con motivo del inicio de un curso sobre psicología y salud materno-infantil organizado por el Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB), “durante los primeros 15 días de vida del bebé, la mayoría de las lactancias se van al traste”.

Vegas incidió en el hecho de que “durante meses las mujeres se están preparando de cara al parto -que es muy importante pero que al fin y al cabo son sólo unas horas- y no se están preparando para la crianza, que dura años”.

De hecho, “hay muchas mujeres que se llevan un choque emocional con la llegada del bebé y que viven bastante mal el posparto”, aseguró. Según la experta, esto se puede evitar o revertir ya que se trata de una situación que en ocasiones puede generar angustia en la madre y que puede repercutir en la maduración mental y emocional del bebé. “Son los años en los que se forma la base de lo que va a ser de nuestra salud física, mental y emocional, por lo que muchas de las cosas que después ocurren en la edad adulta tienen la base aquí, porque es cuando somos más vulnerables”.

¿Por qué es tan importante la primera hora?

La primera hora desde el nacimiento del bebé es crucial para la formación de los vínculos entre la madre y el niño. En este periodo, la madre experimenta un pico hormonal muy fuerte. Así, hay un incremento en la segregación de oxitocina -que entre otras funciones promueve el comportamiento maternal-, de prolactina y de adrenalina.

También, si la madre y el bebé están juntos, se generan endorfinas, “que es un opiáceo que genera el propio organismo, que da una sensación de bienestar y hace que de alguna manera la madre y el bebé se hagan adictos el uno del otro”, explicó. Además, contribuye a que a la madre “le resulte mucho más fácil cuidar del bebé”. Y es que cuando en ese pico hormonal la madre y el bebé están juntos, se facilita en gran medida el que la madre y el bebé establezcan una serie de vínculos que van a ir mucho más allá de favorecer la mera lactancia.

Por otro lado, en la primera hora de vida, si el bebé no es separado de su madre, éste es capaz de reconocerla por el olor. “El bebé encuentra el pezón gracias a una pequeña diferencia de olor y a una pequeña diferencia de temperatura”, comentó. La profesora y psicóloga indicó igualmente que es “desaconsejable dar a la madre o al bebé cualquier cosa que tenga olor, en beneficio de la lactancia y del vínculo del recién nacido a la madre”.

Lactancia y desarrollo del niño

No podemos olvidar los aspectos emocionales que tienen que ver con el parto y la lactancia “porque tendemos a pensar muchas veces que la lactancia es sólo un medio de alimentación, y está cumpliendo muchas más funciones, no menos importantes que la alimentación”, recordó Estíbaliz Vegas.

Entre estas funciones destacan el hecho de que la lactancia “es el medio a través del cual el bebé siente placer”. También se refirió a que “es el medio a través del que el bebé siente seguridad y se calma, es la vía por la que recibe también principalmente el afecto de su madre en el inicio de la vida, sustituye al vínculo entre madre e hijo que existía antes con el cordón umbilical”.

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