Prevenir el síndrome de la clase turista con un análisis de sangre

Un significativo número de pacientes afectados por el "síndrome de la clase turista" tras tomar un vuelo de larga duración, sufren también el denominado "síndrome antifosfolípido", según explica el doctor Graham Hughes, del Hospital St. Thomas (Londres). Este doctor afirma que las muertes de personas jóvenes causadas por la trombosis tras la inmovilidad de las extremidades durante los vuelos largos podría estar ligada a este síndrome, fácilmente detectable mediante un análisis de sangre.

Enfermedades y patologías relacionadas: Síndrome de la clase turista

El “síndrome antifosfolípido”, también conocido como “síndrome de la sangre pegajosa” fue identificado por el doctor Graham Hughes en 1983, tras averiguar que era un elemento común en algunos casos de la enfermedad de lupus (enfermedad inmunológica de origen desconocido que puede afectar a las articulaciones, al riñón y a las células sanguíneas, entre otras). Aunque en un principio se asoció con esta enfermedad, más tarde se comprobó que había algunos enfermos que no tenían otra patología de tipo autoinmune. Los pacientes que presentan los anticuerpos antifosfolípidos tienen, entre otros, síntomas como la migraña, abortos de repetición, pérdida de memoria, trombosis e infarto.

Según el doctor Hughes, más del 20 por ciento de los casos de “síndrome de clase turista” podrían prevenirse con un tratamiento adecuado del síndrome antifosfolípido. Esta enfermedad poco frecuente puede afectar a cualquiera, pero la mayoría de los casos se han detectado en personas de 15 a 40 años. Para diagnosticarlo es suficiente con realizar un análisis de sangre disponible en la mayoría de los laboratorios de los hospitales.

Aunque todavía no existen estudios de prevalencia de este síndrome, se estima que actualmente podría afectar a una de cada 200 personas. Realizar este análisis de sangre en sí no es caro, aunque resultaría demasiado costoso si tuvieran que hacerse a todas las personas que van a tomar un avión. Por eso, este especialista propone realizar en primer lugar un test escrito para determinar las personas que están en situación de riesgo de padecer una trombosis tras el vuelo y realizar el análisis sólo a estos pasajeros.

El tratamiento más adecuado para el síndrome antifosfolípido son los anticoagulantes, el más común sería la Aspirina, pero también están indicados Warfarin o Heparin. Para el doctor Hughes, uno de los principales problemas de este síndrome en este momento es que aún se trata de una enfermedad “nueva”, lo que significa que hay una falta de conciencia entre los médicos y los ciudadanos. Sin embargo, este especialista estima que una vez que se diagnostique con más asiduidad, será la enfermedad autoinmune más común, con más prevalencia que el lupus o la esclerosis múltiple.

Síndrome de la clase turista

El síndrome de la clase turista provoca alrededor de un 30 por ciento de fallecimientos entre quienes lo padecen, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Esta patología es además el origen de gran parte de las muertes por causa desconocida. Los expertos advierten que la falta de movilidad, el sedentarismo o la obesidad pueden ser factores que contribuyan a provocar esta enfermedad. A estos factores también se les puede añadir la deshidratación, las intervenciones quirúrgicas o una insuficiencia venosa crónica.

Entre los grupos de riesgo encontraríamos a las jóvenes que usan la píldora anticonceptiva, ya que la sustancia que contiene altera la coagulación de la sangre. También son potenciales sufridores de este mal los viajantes, camioneros, taxistas y aquellos ejecutivos que usan diversos medios de transporte habitualmente y no mueven las piernas lo suficiente. La doctora Remedios Otero, miembro del área de circulación pulmonar de la SEPAR y neumóloga del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla), opina que este síndrome “tiene hoy un sencillo abordaje terapéutico, aunque no siempre resulte fácil de diagnosticar”.

De cara a realizar vuelos de larga duración se pueden tener en cuenta una serie de recomendaciones:

-Levantarse y caminar por el pasillo cada hora.

-Hacer ejercicios de contractura muscular flexionando y extendiendo los pies de vez en cuando.

-No colocar el equipaje en el lugar destinado a las piernas para no disminuir el espacio disponible.

-No quedarse dormido en una posición de flexión forzada, ya que esto dificulta la circulación sanguínea.

-Beber bastantes líquidos durante el vuelo, evitando las bebidas alcohólicas por su efecto diurético y vasodilatador.

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