Prevenir el exceso de peso en tres pasos

Comer saludable, disfrutar comiendo sin pasarse de las calorías no es tan difícil. Empieza añadiendo más fruta y hortaliza en las cinco comidas a realizar, aconseja el doctor Xavier Pintó, coordinador de la Unidad de Lípidos del Hospital de Bellvitge de Barcelona y director de la Fundación para la Investigación y Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares (FIPEC).

Enfermedades y patologías relacionadas: Obesidad

La primera: seguir una dieta equilibrada, variada y con un cierto orden en los horarios de las comidas. Lo ideal es seguir cinco comidas al día -desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena-, aconseja el doctor Xavier Pintó, coordinador de la Unidad de Lípidos del Hospital de Bellvitge de Barcelona y director de la Fundación para la Investigación y Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares (FIPEC). Este especialista ha organizado recientemente una charla sobre la prevención de la obesidad a través de la alimentación, promovida por el FIPEC en colaboración con el Instituto Flora.

El doctor Pintó nos recuerda que una alimentación equilibrada es aquella que contiene los diferentes tipos de nutrientes que se ajustarían a las necesidades fisiológicas, durante toda la semana. En ella, no deben faltar tres nutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas (en su justa medida). Sin olvidarnos de los minerales y vitaminas, fundamentales para el buen funcionamiento de nuestros órganos vitales.

La segunda, evitar alimentos con alta densidad calórica o energéticos y con poco contenido nutricional, como es el caso de muchos alimentos procesados, que tienen un exceso de grasa y azúcares. Sin embargo, no podemos reducir el consumo de calorías a cero, advierte el doctor Pintó, porque no tendríamos energía suficiente para funcionar. En ese sentido, la principal fuente de energía vendría de los hidratos de carbono complejos; además, debemos tomar una cantidad de grasas adecuadas (30-35 por ciento de las calorías), de los diferentes tipos (saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas) pero repartidas durante el día.

La tercera, pero no por ello menos importante, es consumir una alta cantidad de vegetales porque contribuyen a saciar nuestro apetito y tienen una gran cantidad de nutrientes importantísimos para nuestro organismo.

Obesidad: demasiado precio para tu salud

Más allá de ser un problema estético, la obesidad -en especial la abdominal- se asocia con repercusiones en diferentes órganos del cuerpo humano. “Lo primero que se afecta es el metabolismo de la glucosa, aparece la resistencia a la insulina y, por tanto, predisposición a padecer la diabetes”, advierte el doctor Pintó. También “se altera el metabolismo de las grasas que supone un aumento de los triglicéridos; una falta de colesterol HDL, “el bueno” y supone una serie de reacciones inflamatorias en el organismo”, añade el doctor Pintó.

A diferencia de lo que pensábamos hace pocos años -las grasas eran una simple reserva de energía en el organismo- ahora sabemos que liberan toda una serie de sustancias y hormonas que producen procesos inflamatorios.

Otra consecuencia es la alteración de la coagulación que supone más riesgo de que se obstruyan las arterias y que impide al corazón trabajar con normalidad. Todos estos factores “conducen, inevitablemente, a una insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio, angina de pecho e ictus cerebral”, advierte este especialista.

Más allá del problema metabólico y circulatorio, la sobrecarga de peso en el cuerpo predispone a sufrir problemas osteoarticulares. Concretamente los cartílagos de las rodillas se desgastan más rápidamente y, de hecho, muchas prótesis de esta articulación se podrían evitar de adultos si se controlase más la obesidad.

Niños obesos, niños con problemas de adaptación

Para empezar, en la propia infancia la obesidad puede afectar a la adaptación del niño a su entorno, suponei una alteración en su capacidad de ejercicio físico que se convierte en un círculo vicioso. “Cuanto más exceso de peso tiene, más dificultades tiene para integrarse en deportes de grupo y más se aísla”. Además, “supone una alteración del metabolismo desde niño que favorece la aparición de trastornos como la diabetes en la adolescencia”.

Por ello, “la familias deberían mentalizarse de la importancia de realizar actividad física, desde pequeños. Porque una persona, por poco que coma, si no hace ejercicio esas calorías que ingiere se pueden acumular. En ese sentido, habría que animar a que realizasen actividad física, que haya movimiento diario. Y otra baza sería añadir vegetales en la dieta, porque “incorporar un buen plato de vegetales en la comida y en la cena, favorece que haya una saciedad sin tener la necesidad de consumir muchas calorías, sin olvidarnos de consumir alimentos energéticos”.

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