¿Por qué se deprimen los niños?

Diagnosticar la depresión en los niños es más complicado que en los adultos, ya que no son conscientes de su tristeza. Aun así, en la mayoría de ocasiones son los padres los que descubren la depresión de sus hijos y en los bebés, más concretamente, la madre.

Enfermedades y patologías relacionadas: Depresión

La depresión en el bebé pasa más desapercibida de lo que debiera, aunque en la mayoría de ocasiones se dan cuenta las madres. “El niño por sus propias características biológicas y genéticas tiene dificultades para ligarse con el entorno. Entonces aparece un bebé que se presenta apático, es decir, con falta de sentimientos, de reacción, de apetencia a la relación, que es lo que caracteriza a un bebé, que en circunstancias normales estaría continuamente apetente a todos los nuevos estímulos que se le ofrecen”, explica el doctor Francisco Palacio, Catedrático de Psiquiatría del niño y del adolescente en la Universidad de Ginebra (Suiza). “Esos dos grandes síntomas, la apatía y la inhibición en el bebé, deben alertar y alertan generalmente a los padres”.

Pero en determinadas circunstancias a los padres les puede pasar desapercibido el problema del bebé, esto es más frecuente cuando la madre también está deprimida. “Puede ocurrir que la madre también esté deprimida y por consiguiente comparta esa especie de dificultad, incluso parece más cómodo que el niño solicite poco, entonces es en la guardería donde se dan cuenta”, señala el doctor Palacio. Este especialista afirma que la depresión postparto afecta al 10-15 por ciento de las mujeres.

Las causas de la depresión

Las causas de la depresión son múltiples, desde factores externos a biológicos, pasando también por el factor hereditario. En cuanto a las causas externas que pueden incidir en el inicio de una depresión se encuentran las situaciones de separación, abandono, pérdida, duelo, etc. “Todo este tipo de circunstancias son depresivas para todo el mundo, pero en particular para los niños, que son mucho más vulnerables”, explica el psiquiatra. También la interacción con los padres tiene mucho que ver en este sentido, ya que cuando hay conflictos los niños pueden sufrir las consecuencias, en ocasiones estos padres pueden enviarle al niño una imagen negativa de sí mismo, desvalorizada.

“Hay circunstancias que favorecen la depresión: el haber perdido un padre antes de los 10 años da más de un 20 por ciento de posibilidades de desarrollar una depresión más tarde, si se han perdido los dos hay cerca del 50 por ciento de posibilidades”, aclara el doctor Palacio.

Además de estos factores ambientales, también existen unos factores hereditarios, así el hecho de tener ascendientes directos con antecedentes de depresión aumenta las probabilidades y es posible que en estos casos la depresión se presente de modo más precoz. Por otra parte, también está “la disposición biológica del niño, que juega un papel muy importante en la capacidad de solicitar a los padres. Hay niños que consiguen desinteresar a los padres, porque no responden a sus estímulos, tienen solicitaciones confusas, dificultad para calmarse y tendencia a perturbar la capacidad de los padres a ser buenos padres”, señala el doctor Palacio.

Cómo se trata

El tratamiento de la depresión puede incluir tanto la psicoterapia como la farmacología, aunque esto dependerá de la edad del niño y del grado de depresión. En los niños más pequeños se suelen hacer terapias padres-niños, no se trata exclusivamente al niño sino el conjunto del sistema familiar para mejorar de esta forma los trastornos de la interacción que pueden ser origen del problema. Cuando el niño es más mayor además del entorno familiar también se trata al niño con psicoterapia, porque es posible que ya hayan interiorizado algunos comportamientos.

Además se utiliza el tratamiento farmacológico como coadyuvante siempre y cuando esté indicado. Los fármacos más habituales son los antidepresivos, “pero en general en el niño pequeño los antidepresivos no son demasiado útiles, empiezan a ser útiles a partir de la edad escolar”, puntualiza el doctor Palacio. Pero a pesar de contar con la ayuda de la farmacología como coadyuvante sintomático Francisco Palacio sostiene que “en la medida de lo posible lo que tratamos es de poner en evidencia las causas, en particular las familiares y cómo este entorno familiar ha repercutido en la organización psicológica del niño”.

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