Pierde peso, no tu salud

Las llamadas dietas heterodoxas, que suelen ser recomendadas por personas ajenas a la Medicina, promueven la pérdida de peso debido a que son hipocalóricas, pero son dietas desequilibradas, que no pueden ser seguidas a largo plazo y que ponen en riesgo la salud.

Enfermedades y patologías relacionadas: Obesidad

La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud en todo el mundo. En nuestro país la situación ha empeorado en los últimos años, duplicándose las tasas de prevalencia e incidencia de este problema, que conlleva una pérdida de calidad de vida y que multiplica el riesgo de complicaciones, sobre todo cardiovasculares. Por ello, cada vez más personas se ponen a dieta y no siempre en manos de profesionales médicos. De hecho, proliferan las dietas sin aval científico que además de no conseguir la ansiada pérdida de peso, ponen en riesgo la salud.

“El milagro para conseguir una reducción de peso en personas obesas pasa por un ejercicio físico regular y por una dieta sana y equilibrada”, así de contundente se expresa el doctor Basilio Moreno, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Las dietas que proponen “grandes reducciones de peso en poco tiempo son perjudiciales para la salud” alerta el doctor. De hecho,”la reducción de la grasa corporal cuando existe un problema de sobrepeso u obesidad debe conseguirse con objetivos a medio y largo plazo, siguiendo una alimentación equilibrada que pueda mantenerse de por vida y sin olvidar la actividad física; no se debe adelgazar solamente reduciendo la ingesta de alimentos”, afirma el doctor Moreno.

Los expertos insisten en que es necesario realizar de forma regular algún tipo de ejercicio físico, incluso tan sencillos como andar, pasear o subir escaleras. Esto contribuye a aumentar el gasto calórico y, por lo tanto, a reducir la grasa acumulada.

Dietas heterodoxas, ¿vale todo para adelgazar?

Las llamadas dietas heterodoxas, que suelen ser recomendadas por personas ajenas a la Medicina, promueven la pérdida de peso debido a que son hipocalóricas, pero son dietas desequilibradas, que no pueden ser seguidas a largo plazo y con escasos argumentos científicos que las respalden. Algunas se basan en modificaciones del porcentaje de macronutrientes de la dieta, más o menos aceptables, pero que no responden en su totalidad a las evidencias científicas aceptadas. En los últimos años, por ejemplo, han vuelto a estar de actualidad las dietas bajas en carbohidratos (Atkins, South Beach), las dietas hiperproteicas (Zona, Hollywood, Scarsdale) y las dietas de bajo índice glicémico (Sugar Busters), que tienen cierto respaldo científico.

Sin embargo, según la doctora María Ballesteros, de la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital de León, “el tratamiento dietético ideal debería ser eficaz para conseguir una pérdida de peso segura, con consecuencias positivas a largo plazo sobre los factores de riesgo y enfermedades asociadas, y sostenible a largo plazo”. Por lo tanto, el tratamiento dietético además de ser eficaz para perder peso también “tiene que ser eficaz para mejorar las enfermedades y los factores de riesgo asociados a la obesidad y el mantenimiento del peso a largo plazo”. La mayor parte de dietas heterodoxas no cumplen estas características, de manera que “no nos valen para el tratamiento de la obesidad”, asegura la doctora Ballesteros, ya que “son hipocalóricas, pero son dietas desequilibradas, que no pueden ser seguidas a largo plazo”. Se suele tratar de dietas que no son eficaces y “consiguen una pérdida de peso muy rápida a base de ser muy bajas en calorías, pero que eso difícilmente se puede mantener y entonces lo que se pierde rápidamente también se recupera rápidamente. Además son dietas con riesgos, al ser hipocalóricas son muy carenciales en nutrientes que son imprescindibles para tener un buen estado de salud” alerta la doctora.

Fundamental: asesoramiento médico

Según las recomendaciones de la SEEDO, “la dieta debe ser moderadamente hipocalórica -entre 500 y 1000 calorías menos de los requerimientos para un paciente en concreto- y con una distribución que tenga aproximadamente un 50 por ciento de hidratos de carbono, un 30 por ciento de grasas y un 15-20 por ciento de proteínas” explica la especialista.

“Hay que diferenciar si a uno le sobran dos kilos para ponerse el bikini o si se trata de obesidad, ya que es una enfermedad muy seria, con alto riesgo de mortalidad y hay que tomársela en serio” insiste la doctora. Por lo tanto, “lo fundamental es, como estamos hablando de una enfermedad, buscar un médico que sea especialista en obesidad”.

También es importante, “recapacitar porque se han ganado esos kilos, si ha sido porque hemos estado de vacaciones y se ha dejado de comer bien, pues con volver a comer bien e intentar aumentar la actividad física, es suficiente”, comenta Ballesteros. Pero si se trata de un paciente con obesidad, “habrá que hacer algo más importante, pero siempre en manos de un médico”. Y el tratamiento farmacológico estará indicado “cuando haya obesidad con un IMC (índice de masa corporal) superior a 30 o sobrepeso con un IMC superior a 27 pero con enfermedades asociadas, como hipertensión o diabetes” concluye la doctora María Ballesteros.

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