Osteoporosis: nuevos tratamientos, viejos problemas

Tres de cada cinco mujeres postmenopáusicas y una de cada dos mujeres de más de 75 años padecen hoy osteoporosis en España. En total, tres millones y medio de mujeres y hombres en nuestro país sufren deterioro de su masa ósea exponiéndose a graves consecuencias: fracturas que en articulaciones como la cadera, puede provocar invalidez e incluso la muerte por complicaciones. Pero estas preocupantes cifras, aportadas por la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO), aún pueden agravarse en los próximos años, con el progresivo envejecimiento de la población española debido a la baja tasa de natalidad.

Enfermedades y patologías relacionadas: Osteoporosis

¿A qué se debe esta alta incidencia? Su progresión silenciosa y la falta de educación sanitaria hacen que las sencillas medidas que podrían evitar la osteoporosis hayan cuajado tímidamente en la población. La consecuencia: un coste anual de cuarenta mil millones de pesetas para los servicios de salud, un millón de fracturas anuales de las que 400.000 son de cadera y 400.000 de muñeca. Y, lo que es más importante, un elevado índice de mortalidad. Aproximadamente uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres con fractura de cadera por osteoporosis fallecen cada año por complicaciones. Sólo uno de cada cuatro pacientes se recupera completamente y la mitad de ellos quedan con algún grado de invalidez.

Todo ello debido en parte al poco conocimiento que la población tiene de la osteoporosis. Cuando el llevar a cabo sencillas medidas desde jóvenes, como una ingesta adecuada del calcio tan abundante en la leche y algo de ejercicio, pueden ser sumamente eficaces en su prevención.

Aunque también hay que dar un toque a los profesionales, pues la osteoporosis es una enfermedad infradiagnosticada. “Tan sólo el 19 por ciento de las mujeres que sufren fracturas reciben un tratamiento contra la osteoporosis” lamenta el doctor Pierre D. Delmas, presidente de la Fundación Internacional de Osteoporosis. Y ello se debe, según este especialista, a que algunos médicos “no consideran la osteoporosis una prioridad entre la gente mayor y a que hay un acceso limitado a los densitómetros (los aparatos que miden la calidad mineral del hueso)”.

Para complicar aún más su detección, la osteoporosis es una enfermedad indolora, que durante casi todo su desarrollo es asintomática y se manifiesta generalmente con una fractura. Su rápida progresión hace necesario el constante desarrollo de nuevos fármacos que actúen lo antes y más efectivamente posible contra la enfermedad.

Las nuevas armas terapéuticas

Se sabe que más del 20 por ciento de las pacientes que sufren una fractura vertebral y no reciben un tratamiento adecuado vuelven a padecer otra fractura en menos de un año. La evaluación de mujeres postmenopáusicas que reciben solamente un suplemento de calcio y vitamina D tras sufrir una fractura vertebral demuestra el alto riesgo de padecer nuevas fracturas en poco tiempo.

Los bifosfonatos son un grupo farmacológico que está demostrando en los ensayos clínicos sus beneficios para la prevención de fracturas óseas. Dentro de este grupo se encuentran principalmente dos fármacos: el alendronato y el risendronato.

El alendronato constituye una herramienta fundamental en la prevención y tratamiento de la osteoporosis, ya que permite reducir los síntomas clínicos que conlleva esta enfermedad y, sobretodo, prevenir las fracturas. “Una de las ventajas del alendronato es que la recuperación de los efectos de las fracturas es muy rápido, se muestra a los 12 meses de la administración del mismo, de hecho, a los tres meses se observa un aumento de la densidad mineral ósea”, señala Antonio Lombardi, director Ejecutivo del Departamento de Investigación Clínica de Merck Sharp & Dohme. Se ha demostrado que el uso de este bifosfonato reduce el riesgo de fracturas, ya que es capaz de detener la pérdida de masa ósea e incluso es capaz de aumentar la densidad y el contenido mineral de los huesos.

Por otra parte, el risedronato es un bifosfonato de última generación que ha mostrado eficacia en la reducción significativa del riesgo de fractura en menos de un año. Los últimos estudios con risedronato han demostrado que, además de ser un fármaco con un alto perfil de seguridad, administrado en mujeres que ya han sufrido una primera fractura vertebral, puede reducir en un 65 por ciento el riesgo de que vuelvan a sufrir otra fractura en menos de un año. Además de este efecto positivo, el risedronato también reduce el riesgo de fractura de cadera, este dato es de gran importancia ya que el 20 por ciento de las personas que sufren este tipo de fractura fallecen en el primer año post-fractura.

Objetivo: La prevención desde la adolescencia

En el caso de la osteoporosis la prevención es fundamental y debe empezar en edades tempranas. Los huesos son tejidos vivos que crecen continuamente desde el nacimiento hasta la adolescencia, llegando a su máxima fuerza y tamaño hacia los veinte años. Pero existen unas edades claves: la masa mineral de los huesos se desarrolla, en el caso de las niñas, entre los 11 y los 14 años, y en el caso de los niños, entre los 13 y los 17.

La base de la prevención parte de la adquisición de masa ósea durante el crecimiento. Existen muchos factores no genéticos, como la nutrición y el ejercicio físico que pueden influenciar en la ganancia o pérdida de ésta masa ósea en edades claves.

Se calcula que un aumento de un diez por ciento de la masa ósea en niños mediante la ingesta de productos que contengan calcio reduce en un 50 por ciento las posibilidades de desarrollar osteoporosis en un futuro, por lo que empezar a prevenir en estas edades es fundamental. En el caso de las niñas, el tejido óseo acumulado entre los 11 y los 13 años iguala a la cantidad que se pierde normalmente durante los 30 años después de la llegada de la menopausia.

Por otro lado, la vida sedentaria que llevan muchos jóvenes (ver demasiada televisión, estar horas sentado delante del ordenador) es nocivo para un buen desarrollo de los huesos; los adolescentes que mantienen actividades físicas regulares experimentan un aumento en la masa ósea. No fumar, no beber, mantener un adecuado nivel de vitamina D y llevar una dieta adecuada son otros de los factores claves para prevenir en edades tempranas esta enfermedad que, más adelante, podría avanzar silenciosamente.

Links relacionados:

Test de un minuto para conocer su riesgo de osteoporosis

Guía para prevenir la osteoporosis

Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas

Sociedad Española de Reumatología

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