Nutrirse contra el cáncer

El enfermo canceroso es un paciente de riesgo para sufrir desnutrición. Y es que el cáncer va a interferir en el proceso de su nutrición, en mayor o menor medida, dependiendo del tipo y de la localización del tumor, así como de lo avanzando de la enfermedad. Un grupo de expertos del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela ha recogido por escrito algunas recomendaciones nutricionales para el paciente oncológico.

Uno de los objetivos con el que se publican estas recomendaciones es el de mejorar la calidad de vida del paciente canceroso, ya que la desnutrición suele disminuirla. Esto sucede porque se da una pérdida de masa muscular que disminuye la fuerza muscular y provoca sensación de debilidad y astenia. En concreto, la astenia es uno de los síntomas de la denominada caquexia cancerosa, que también se caracteriza por la presencia de anorexia intensa, así como pérdida de peso. Otros síntomas presentes en la caquexia son las náuseas crónicas, el dolor abdominal y las alteraciones del gusto y del olfato.

Además, la desnutrición también afecta a la vertiente psíquica del enfermo, induciendo o intensificando los síntomas depresivos. Sin embargo y según los expertos, el tono vital y la sensación de debilidad comienzan a mejorar rápidamente al poco tiempo de iniciar un aporte nutricional adecuado.

Consejos generales

Las recomendaciones nutricionales no son las mismas para todos los pacientes de cáncer, y aunque algunos de los consejos son compartidos, otros son específicos para los enfermos con anorexia y alteraciones del gusto; para los que sufren náuseas o vómitos; para los que padecen disfagia y mucositis; diarrea y dolor abdominal o, por último, estreñimiento.

En primer lugar, y para el paciente oncológico en general, cabe decir que la buena nutrición va a ayudarle a tolerar mejor el tratamiento, que así resultará más eficaz y presentará menos complicaciones. Ésta también mejorará la sensación de bienestar del enfermo, que se sentirá más fuerte y que mejorará su estado de ánimo. Para conseguirlo debe seguirse una dieta variada, cocinada de forma sencilla y con tres comidas completas al día. Es importante controlar regularmente el peso y consultar a un especialista si se pierde medio kilo o más por semana. También se ha de acudir al médico si se pasa a comer la mitad o menos de la cantidad de alimento habitual o si ha habido una pérdida de peso rápida, tanto en semanas como en meses.

Anorexia y alteraciones del gusto

Es posible que el enfermo de cáncer note falta de apetito, que se sienta lleno al poco tiempo de empezar a comer, y que los alimentos le sepan de un modo diferente, o como si no tuvieran sabor. En este caso, algunas de las recomendaciones consisten en hacer comidas de poca cantidad pero muchas veces al día (de 6 a 10 tomas), en comer en ambientes agradables, y acompañado, y en hacerlo más abundantemente en las horas en que se tiene más apetito. Es importante no dejar de hacer ninguna comida y condimentar con hierbas, por ejemplo, los alimentos que “no saben a nada”. Si a pesar de todo se pierde peso, debe consultarse al especialista.

Náuseas o vómitos

Náuseas y vómitos pueden darse en algunos pacientes que reciben tratamiento quimioterápico. Para paliarlos puede usarse ropa holgada que no oprima el abdomen, reposar después de las comidas (pero no tumbado), comer despacio y masticar bien, tomar los alimentos, preferiblemente de tipo duro, a temperatura ambiente o fríos y, por otro lado, no cocinar uno mismo ni hacer comidas abundantes. Tampoco están recomendados los alimentos grasos ni beber agua durante las comidas o inmediatamente después.

Disfagia y mucositis

Puede darse el caso de que haya dificultad o dolor al tragar (disfagia), y también sequedad y dolor en la boca, dientes, encías y garganta (por causa de la mucositis), de tal modo que algunos enfermos casi sólo toleren alimentos líquidos. En este caso cobra especial importancia masticar bien las comidas y beber agua abundante. Además, se han de tomar alimentos que requieran poca masticación y que se traguen fácilmente, que puedan presentarse troceados, cocidos, en puré o mezclados con líquido.

Diarrea y dolor abdominal

En el caso de padecer diarrea o dolor abdominal, algunos de los alimentos específicamente recomendados son el yogur natural o descremado (sin sabores ni frutas), arroz o pasta cocida, patata y zanahorias cocidas y aplastadas o en puré, huevos cocidos, pescado cocido, pechuga de pollo cocida sin piel, jamón cocido sin grasa, pan tostado, papillas de harina de arroz o de Maizena (hechas con agua o con leche sin lactosa), plátano maduro y aplastado o manzana sin piel y en puré o rallada. Conviene tomar líquidos abundantes en tomas pequeñas y frecuentes.

Estreñimiento

Si no va de vientre en tres o más días o las heces son duras, secas y difíciles de expulsar, algunas de las indicaciones a seguir son las siguientes: se ha de beber agua y líquidos abundantes (más de dos litros al día o 10 vasos grandes). Además es recomendable aumentar la toma de alimentos ricos en fibra, como fruta con piel, fruta seca, verdura y legumbres, pan integral y aceite preferiblemente crudo. También resulta favorecedor el realizar más ejercicio físico.

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