¡No olvides protegerte del sol!

Según los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), ponerse moreno es un mecanismo defensivo contra la agresión del sol a la piel, por lo que nunca se puede lograr este objetivo sin correr un riesgo para la salud.

Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer, Cáncer de piel, General

El sol puede tener una serie de efectos agudos en la piel. Son el enrojecimiento y las quemaduras, que se dan en diversos grados y hasta pueden comprometer la vida del paciente, el envejecimiento de la piel y los tumores cutáneos, cuya incidencia ha aumentado en los últimos años. Para evitar estas situaciones, los responsables de la AEDV recuerdan que los efectos beneficiosos del sol pueden obtenerse con una exposición muy ligera y dan algunos consejos para concienciar a la población del comportamiento que debe de tomar ante los rayos.

El doctor Francisco Javier Ortiz de Frutos, especialista del servicio de Dermatología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, considera que las medidas de protección se dividen en dos grupos: el uso de protectores solares y los cambios de actitud traducidos en una serie de medidas saludables. Algunas de estas medidas consisten en tener claro cuáles son las horas de máxima radiación (entre las 10 y las 14 horas) y evitarlas; saber que aunque el sol que da en la sombra también es dañino, es más aconsejable que la exposición total durante una jornada de playa; tener en cuenta que, hasta cierto punto, la ropa también protege y cubrirse con camisetas o gorros si es necesario o llevar siempre gafas de sol para que las radiaciones no dañen la córnea, la retina ni el cristalino.

El melanoma

El melanoma es el más grave de los tumores cutáneos, y según los expertos, tanto éste como la mayoría de los casos de cáncer de piel podrían evitarse siguiendo sus recomendaciones. De hecho, el haber padecido más de dos quemaduras solares en la infancia y la exposición frecuente al sol son dos de los factores que la AEDV señala como riesgos de melanoma. En caso de que se advierta que un lunar cambia de tamaño, de forma o de color es importante consultar a un dermatólogo.

Para el doctor Ortiz, la clave para disminuir la incidencia de enfermedades dermatológicas asociadas a los rayos ultravioletas del sol es la educación sociosanitaria. El conocimiento sobre los riesgos ha aumentado en la última década y la actitud comienza a mejorar, pero los especialistas consideran que esa evolución todavía no se traduce en el comportamiento. Para que los cambios sean mayores, el doctor Ortiz también recomienda una mejor educación para la salud en la escuela, ya que considera que los conocimientos que se imparten en la LOGSE se dan de forma “poco específica” y con falta de tiempo. El mismo especialista, además, señala la importancia de la labor de los medios de comunicación a los que, añade, “se debe gran parte del cambio observado” en la actitud de la población.

Finalmente, los expertos de la AEDV transmiten el mensaje de que existen diversos tipos de rayos ultravioletas y que, según su intensidad, tienen un mayor grado de filtración y más posibilidades de afectar a la piel. La luz ultravioleta B es la más relacionada con las quemaduras, aunque más del 80 por ciento de estos rayos se filtran en la capa de ozono. La luz ultravioleta C se filtra en la capa de ozono y la A (los populares rayos UVA) es la principal responsable del fotoenvejecimiento, ya que penetra más y llega hasta la dermis. Finalmente, los expertos recuerdan que el deseo de volver moreno de las vacaciones es algo totalmente circunstancial y cultural.

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