No demos la espalda a la depresión

La depresión constituye hoy en día un problema de salud de elevada trascendencia con graves repercusiones tanto para el paciente como para los familiares y la sociedad en general. En España afecta a alrededor de cuatro millones de personas y, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2020 la depresión puede convertirse en la segunda causa de discapacidad en el mundo tras las enfermedades cardiovasculares.

Enfermedades y patologías relacionadas: Depresión

La depresión es un término muy amplio que abarca un conjunto de síntomas que afectan al humor, la vitalidad, el estado corporal e, incluso, puede interferir en funciones básicas como dormir o comer. En este sentido, el Profesor Jordi Obiols, de la Universidad Autónoma de Barcelona, recuerda que “la depresión es un trastorno muy complejo, muy amplio en cuanto a formas y tipos de depresión”.

A grandes rasgos distinguimos entre “las depresiones endógenas o también llamadas depresiones mayores, que se caracterizan por tener un origen biológico muy marcado”, afirma este experto. Este origen biológico se refiere a que “tienen en parte una base genética y en parte un mecanismo de disfunción cerebral muy importante”, matiza. En estos casos, “las circunstancias externas del individuo no son demasiado importantes, ya que es el cerebro el que falla y entonces la persona entra en un estado depresivo”, explica el Prof. Obiols. “Su incidencia en la sociedad es bastante estable y afecta en una proporción bastante similar a hombres y mujeres”, añade.

Por otro lado, “se encuentran las depresiones menores o distimias, que son más variables en cuanto a presentación y que al estar más influidas por factores externos (estrés, acontecimientos vitales, conflictos) pueden estar aumentando su incidencia”, comenta Jordi Obiols. Estos tipos de depresión suelen afectar en mayor proporción a la población femenina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el año 2020 la depresión puede haberse convertido en la segunda causa de discapacidad en el mundo tras las enfermedades cardiovasculares.

Del infradiagnóstico al hiperdiagnóstico

Hace relativamente pocas décadas existían muchos casos de pacientes que padecían estados depresivos y no estaban diagnosticados porque no había ni tanto conocimiento por parte de la sociedad, ni tanta red asistencial sobre todo en salud mental, ni capacidad diagnostica por parte de los profesionales como hoy en día.

“Afortunadamente ahora hay mucha gente que va al psiquiatra de forma normal, incluso los médicos de cabecera ya saben diagnosticar un estado depresivo y hay tratamientos eficaces que nos ayudan a tratar y curar estas enfermedades”, comenta el Prof. Obiols.

No obstante, también se corre el peligro de pasar del infradiagnóstico al hiperdiagnóstico ya que esta cultura que se ha creado entorno a los estados depresivos “puede llevar a mucha gente a acudir a la consulta cuando cree que sufre una depresión y lo único que tiene es un estado de tristeza o de “bajón” normal, por circunstancias lógicas y como reacción emocional normal del ser humano”, alerta este experto.

Los tratamientos

Para muchas depresiones, sobre todo las distimias, los tratamientos más comunes suelen ser estrictamente psicológicos en los que se puede ayudar al paciente indicándole unas normas de vida diferentes, una higiene mental, una cambio en ciertas situaciones o relaciones, aumentando su capacidad de afrontar los problemas, entre otras. No obstante, determinados casos de depresión van a requerir un tratamiento farmacológico.

En ambos casos, será muy importante mantener una relación estrecha entre el profesional sanitario y el paciente ya que contribuye a modificar notablemente el curso de la depresión.

Prevenir depresiones crónicas

La prevención es válida y efectiva en los pacientes con depresiones crónicas y recurrentes. “El enfermo pasa una etapa depresiva, se recupera con el tratamiento o sin él, pero al cabo del tiempo vuelve a recaer”, comenta Obiols. Se trata de un proceso cíclico que se puede repetir en muchas ocasiones a lo largo de la vida y donde la prevención puede jugar un papel decisivo.

Para prevenir el paciente debe conocer bien todos los aspectos de su enfermedad y aprender a reconocer cuáles son los síntomas iniciales de recaída. Además, también existen tratamientos farmacológicos que ayudan en esta labor de prevención. Como explica el Prof. Obiols, muy a menudo, estos pacientes con depresiones endógenas, crónicas y recurrentes son tributarios de un tratamiento prolongado con unos fármacos específicos (estabilizadores del humor) para prevenir recaídas o bien antidepresivos a largo plazo.

La incomunicación puede agravar la enfermedad

Las personas que conviven con un enfermo de depresión o que se queja de estados depresivos, deben entender que se trata de una enfermedad, en algunos casos muy grave, y que no se puede superar fácilmente con la fuerza voluntad. “La gente desde fuera piensa que con querer se puede salir de ese pozo y no es verdad”, afirma el Prof. Jordi Obiols.

Por este motivo, recomienda que “se vaya a escuchar al profesional que atiende al amigo o familiar para entender qué es la depresión”.

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