Niños con problemas de aprendizaje, a estudio

Los turnos de trabajo nocturnos o rotatorios de las madres pueden perjudicar el desarrollo de sus hijos, según un estudio de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Columbia (EE.UU). Los autores del estudio apuntan que una falta de escolarización precoz en los niños sería la causa principal del problema.

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El estudio de la Universidad de Columbia, publicado en a revista Child Development, se ha centrado en 900 niños cuyas madres habían trabajado en los tres primeros años de vida de sus hijos, la mitad de las cuales en horarios no habituales -con turnos rotatorios y horarios nocturnos- durante todo este período. Los resultados han mostrado que los niños cuyas madres tenían horarios poco convencionales tuvieron peores resultados en todas las pruebas que evaluaron su desarrollo cognitivo. En este sentido, el estudio ha analizado aspectos como el desarrollo lingüístico, la memoria, la solución de problemas y el conocimiento de los niños sobre los colores, letras, números y formas, entre otros aspectos.

Según los científicos, las conclusiones del estudio apuntan que “a causa de los complicados horarios, estas madres tienen dificultades para equilibrar las responsabilidades familiares y laborales lo que acaba repercutiendo en el aprendizaje de sus hijos, en los tres primeros años de vida”. En este sentido, según anteriores estudios de la Universidad de Columbia, las madres que trabajan en horarios nocturnos o turnos rotatorios son menos propensas a llevar a sus hijos a centros infantiles, en comparación con aquellas madres que trabajan en horarios habituales. Así, ésta podría ser la causa principal de las diferencias de aprendizaje entre unos y otros niños, según los responsables del estudio.

Para establecer estas conclusiones, los científicos de la Universidad de Columbia se han basado en un estudio nacional sobre los cuidados tempranos en la infancia, realizado mediante un seguimiento a casi 1.400 niños, de diez ciudades del país, desde su nacimiento en 1991 hasta los 36 meses de edad.

Desarrollo en los tres primeros años de vida

Según las teorías del psicólogo de referencia mundial Jean Piaget, entre los 18 y los 24 meses un niño es capaz de lanzar una pelota con la mano, entre otras aptitudes. Y es que en sus tres primeros años de vida, se produce el desarrollo de la mayoría de habilidades de conocimiento del ser humano. Así, además de aprender a caminar, alrededor de los 15 meses el niño ya comienza a garabatear con sus propias manos. Es en esta etapa cuando se produce el desarrollo del lenguaje y cuando utiliza sus primeras palabras, distintas a papá y mamá, y entre los 22 y los 24 meses ya será capaz de identificar objetos y animales, además de citar sus nombres.

Por otro lado, es una etapa donde el niño comienza a sentir sus primeras emociones de frustración, rabia y alegría, derivadas de las actividades que realiza por sí mismo. En ese sentido, según las teorías del psicólogo Eric H. Erickson, que se especializó en desarrollo personal-social del niño, es importante que el individuo aprenda de sus propias experiencias. En ese sentido, los padres y la escuela, además de enfatizar las cualidades únicas e individuales del niño, deben enseñarle cuáles son los comportamientos aceptables y los no aceptables. Por otro lado, en estas edades la palabra favorita de los niños es el “¡No!”, por lo que es importante que los padres no caigan en el juego del patrón de comportamiento negativo con gritos, nalgadas o amenazas, expresaba el psicólogo.

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